La Virgen del Cisne: Fiesta de fe y cariño en Ecuador

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QUITO, 23 agosto (ZENIT.org).- En un intenso ambiente de piedad, miles de ecuatorianos acudieron desde el 1 de agosto al Santuario de la Virgen de El Cisne, como parte de su preparación para la masiva peregrinación de 70 kilómetros entre la parroquia de El Cisne y la Catedral de Loja, que tuvo lugar entre el 17 y 20 de este mes.



El número de peregrinos, que llegaron de todo el país e incluso desde Perú, sorprendió incluso a los responsables del Santuario, por lo que la policía de Loja inició puso en pie una operación especial para controlar y regular el tránsito de vehículos en la vía de ingreso, y dar una mayor seguridad a los peregrinos.

La imagen de la Virgen fue tallada en cedro hace 407 años por el escultor quiteño Diego de Robles, y desde esa época se le atribuyen infinidad de milagros.

El Padre Luis Samaniego, rector de la Basílica, declaró que «el santuario de El Cisne se convierte en el lugar de encuentro con Dios, en la confluencia de los peregrinos que vienen en busca del perdón y apoyo espiritual, que es la esencia misma del Año Jubilar».

El domingo 20 la Virgen de El Cisne llegó a la Catedral de Loja y fue recibida por su obispo, por monseñor Hugolino Cerasuolo Stacey junto con una multitud de sacerdotes y fieles, y presidió la eucaristía que contará con la asistencia de autoridades civiles, militares, grupos de oración y los Caballeros de la Virgen, quienes animaron la ceremonia.