La visita del cardenal Sarah a Japón, fuente de “gran aliento”

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 18 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- La visita del cardenal Robert Sarah, Presidente del Consejo Pontificio “Cor Unum”, a las zonas de Japón más golpeadas por el terremoto y el tsunami del pasado marzo, ha sido “fuente de “gran aliento para la Iglesia y para el país”.

Así lo ha declarado a la agencia vaticana Fides, el Nuncio Apostólico en el país asiático, el arzobispo Alberto Bottari de Castello, destacando que su presencia ha sido “una presencia amiga y fraterna, capaz de infundir gran aliento y de ofrecer una preciosa ayuda espiritual, además de material, a la Iglesia y a toda la nación”.

La opinión pública japonesa, indicó, “ha agradecido mucho este gesto de solidaridad y de cercanía, expresión de un deseo concreto del Santo Padre”.

“Es exactamente lo que los japoneses necesitan hoy, en esta fase de reconstrucción y de difícil recuperación, después del terremoto y el tsunami”, añadió.

En una nota vaticana difundida el pasado jueves, se afirmaba que el Papa “quería de este modo hacer sentir su cercanía, su oración y su ayuda”, y que el cardenal Sarah habría llevado “el abrazo de Benedicto XVI a todos los familiares de las víctimas, a los desplazados y a todos los voluntarios que sin descanso están trabajando en la reconstrucción”.

En la visita que duró desde el 13 al 16 de mayo, el purpurado, natural de Guinea, ha afirmado muchas veces que su visita era “expresión de la paternidad y del amor del Santo Padre”.



La visita

La primera etapa del viaje fue, el 14 de mayo, la diócesis de Saitama. “Significativa” “la celebración en el barco en el golfo de Matsushima, con la presencia de líderes religiosos budistas y de las autoridades civiles, para hacer un homenaje a las víctimas, lanzando flores al mar”, recuerda Fides.

Al alcalde de Matsushima, cuenta la “Radio Vaticana”, el cardenal Sarah le entregó una ayuda económica enviada por el Papa y fruto de regalos recibidos en la Nunciatura apostólica después de la catástrofe que golpeó Japón.

El domingo 15 de mayo, celebró la Santa Misa en la diócesis de Sendai, la más golpeada por la tragedia. En la celebración han participado algunos supervivientes que han perdido a sus familiares, a los que el cardenal expresó su cercanía y consuelo.

Al alcalde de Sendai el purpurado le entregó otro regalo del Papa.

Visitó, después, los lugares más afectados, caminando entre las ruinas y visitando un centro de acogida gestionado por la Cáritas japonesa, donde se acogen a 380 desplazados.

La visita, destaca Fides, ha representado “un momento de unidad y de participación solidaria y afectiva para toda la Iglesia japonesa”, ya que el cardenal participó en Tokyo en un encuentro con los obispos nipones, que “le agradecieron su presencia y la atención mostrada por el Santo Padre”.