Lamentan la decisión de cubrir los anticonceptivos en los seguros

La libertad religiosa bajo amenaza en Estados Unidos

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Por el padre John Flynn, LC

ROMA, 30 enero 2012 (ZENIT.org) .- La decisión de la semana pasada del gobierno federal, sobre la cobertura del seguro para anticonceptivos en los Estados Unidos, ha sido ampliamente rechazada.

Bajo la nueva ley de salud aprobada por el Congreso, se dejó que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) decida qué instituciones estarían exentas de pagar por los anticonceptivos en sus planes de salud. El viernes pasado el HHS anunció que mientras que las Iglesias no tendrían que pagar por los anticonceptivos, otras asociaciones vinculadas a las Iglesias, tales como escuelas, hospitales y organizaciones caritativas no tendrían ninguna exención.

La única concesión ofrecida es dar a los empresarios más tiempo --hasta agosto de 2013--, para cumplir con la ley. Una concesión que algunos observadores notaron conveniente, ya que traslada la obligación más allá de las próximas elecciones.

"Espero que esta propuesta encuentre el equilibrio adecuado entre el respeto de la libertad religiosa y el incremento del acceso a importantes servicios preventivos", declaró la secretaria del HHS, Kathleen Sebelius, en un comunicado de prensa anunciando la decisión.

Es una posición no compartida por muchos otros, que en los días sucesivos expresaron sus opiniones sobre el asunto. "De hecho, el presidente está diciendo que tenemos un año para encontrar la manera de vilar nuestras conciencias", dijo el cardenal designado Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, en un comunicado de prensa del 20 de enero.

Señaló que la decisión significa que los anticonceptivos abortivos y la esterilización también se incluirán en los ítems que deberán ser cubiertos por los planes de salud.

Enfermedad

"El gobierno no debería obligar a los estadounidenses a actuar como si el embarazo fuera una enfermedad que debe evitarse a toda costa", afirmó.

"Nunca antes en la historia de los Estados Unidos el gobierno federal había obligado a los ciudadanos a comprar directamente lo que viola nuestras creencias", declaró el cardenal Daniel DiNardo, en su homilía en la misa de apertura de la Vigilia de Oración Nacional por la Vida del 22 de enero.

Lo que está en juego, dijo, "es la supervivencia de uno de los pilares de la libertad protegido constitucionalmente, que garantiza el respeto de la conciencia y a la libertad religiosa".

La hermana Carol Keehan, DC, presidenta de la Asociación Católica de la Salud de los Estados Unidos, expresó su decepción por la decisión. "Esta fue una oportunidad perdida para ser claros sobre una apropiada protección de conciencia", dijo.

Las críticas han llegado de todas partes. "No puedo imaginar un ataque más directo y frontal hoy a la libertad de conciencia, que esta norma", dijo el cardenal Roger Mahony en una nota de 20 de enero en su blog. El recientemente retirado arzobispo de Los Angeles declaró: "Para mí no hay otro tema tan fundamental e importante como éste, ahora que entramos en las campañas presidenciales y del Congreso."

Incluso el Washington Post condenó la norma del HHS. En un editorial del 23 de enero el periódico dijo: "La amenaza de la administración a un compromiso --ofreciendo a los empleadores un año más para encontrar la manera de cumplir con los requisitos--, es un ataque improductivo que fracasa en afrontar el problema fundamental, como es el exigir a la entidades de afiliación religiosa que gasten su propio dinero en una forma que contradice los principios de su fe."

Por otra parte, "pedir a los empleadores de filiación religiosa, gastar su propio dinero de una manera que viola sus principios religiosos, no se condice con los puntos de vista profundamente arraigados".

"Es imperativo --dijo el papa Benedicto XVI dirigiéndose a un grupo de obispos estadounidenses justo el día antes de la decisión del HHS- que toda la comunidad católica en los Estados Unidos se de cuenta de las graves amenazas al testimonio de moral pública de la Iglesia, presentado por un secularismo radical que se manifiesta cada vez más en los ámbitos político y cultural."

"De especial preocupación son algunos intentos hechos de limitar la más preciada de las libertades de los Estados Unidos de América, la libertad de religión", insistió.

Elecciones

Hay especulaciones sobre el impacto que esta decisión tendrá sobre las elecciones que se celebrarán el próximo mes de noviembre. William McGurn, en un post del 24 de enero en el sitio web de The Wall Street Journal, comentó que Barack Obama había obtenido una mayoría del voto católico en 2008.

Ahora, sin embargo, muchos católicos que habían apoyado previamente a Obama están horrorizados por la decisión del HHS, señaló. Esto incluye a personas como el presidente de la Universidad de Notre Dame, el padre John Jenkins, CSC, que había sido objeto de fuertes críticas por haber invitado al presidente a hablar en la universidad y otorgarle un título honorario.

"La ironía, por supuesto, es que la norma está siendo impuesta por la secretaria del Catholic Health and Human Services (Servicio Católico de Salud),Kathleen Sebelius, quien trabaja en una administración con un vicepresidente católico, Joe Biden," observa McGurn.

No sólo los católicos están molestos. El pasado 21 de diciembre, más de 60 líderes protestantes y ortodoxos judíos escribieron una carta al presidente Obama, pidiéndole que no se le pida a todas las aseguradoras privadas que ofrezcan la cobertura de anticoncepción y de esterilización.

"Es evidente que no sólo los católicos objetan profundamente la exigencia de que, en los planes de salud que ellos pagan, se deba proporcionar una cobertura de anticonceptivos, que incluye algunos que son abortivos", dijeron.

"Creemos que el gobierno federal está obligado por la Primera Enmienda a dar cabida a las convicciones religiosas de organizaciones confesionales todo tipo, católicas y no católicas", insistieron.

Una afirmación que sin duda se repetirá muchas veces en los próximos meses, a medida que las elecciones se acercan.

Traducido del inglés por José Antonio Varela