Las adopciones de homosexuales no respetan al niño; advierte el secretario del episcopado español

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MADRID, martes, 17 febrero 2004 (ZENIT.org-Veritas).- El niño tiene derecho a un ambiente lo más parecido posible a la familia natural, un derecho que no respeta la reciente sentencia de un juez de Pamplona (Navarra, España) que ha concedido la adopción a una pareja de lesbianas, constató este martes el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, el padre Juan Antonio Martínez Camino.



«Los niños tienen un derecho irrenunciable a tener un padre y una madre, y si por cualquier circunstancia no lo pueden tener, hay que procurarles un ambiente lo más parecido a la familia natural», recordó el sacerdote, que señaló que en el caso de esta adopción este derecho no se está respetando.

Al conceder un juzgado de familia de Pamplona la patria potestad de dos gemelas a la compañera sentimental de la madre biológica de las pequeñas, se ha registrado en España la primera adopción por parte de una pareja de lesbianas.

En sus declaraciones --minutos antes del inicio de la reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española-- el portavoz del organismo leyó una parte del documento de dicho episcopado del año 1994 titulado «Matrimonio, familia y uniones homosexuales».

El documento advierte que «la falta de la figura paterna o la figura materna siempre trae consigo graves dificultades en el desarrollo de la personalidad».

«Esta falta –leyó el padre Martínez Camino--, agravada en el caso de la unión homosexual por la presencia de dos padres o dos madres, exigirá en el niño un esfuerzo aún mayor para poder dar un perfil sólido a su identidad sexual normal».

En el texto también se indica que «no es pues posible calificar de discriminación el que las leyes prohíban la adopción a los homosexuales; más bien hay que pensar que el injustamente tratado sería el niño eventualmente adoptado en esas circunstancias».