Las caras consecuencias del juego de azar

El gobierno de Gran Bretaña se convierte en adicto al juego

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ROMA, viernes, 2 marzo 2007 (ZENIT.org).- Los jugadores de azar británicos pronto tendrán aún más oportunidades de gastar dinero gracias a la reciente aprobación por parte del gobierno de lo que los reportajes de la prensa han denominado un «super casino».



La sede elegida ha sido la ciudad de Manchester. Además, se han dado licencias por todo el Reino Unido a otros casinos más pequeños, informaba el Times de Londres el 31 de enero.

La aprobación fue recibida con preocupación por el obispo anglicano de Manchester, el doctor Nigel McCulloch. Hablando en su nombre y en el de otros líderes religiosos de la ciudad, declaró al Times que están seriamente preocupados por los efectos sociales y morales del nuevo casino.

Recibió el apoyo del arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Williams, al que se le preguntó por la aprobación en una conferencia de prensa el 30 de enero. Según el texto puesto en la página web del arzobispo, afirmaba: «Queda absolutamente claro por todos los datos de investigaciones que el juego es una forma cada vez más popular de adicción en este país; y no debemos subestimar su gravedad».

«Todas las adicciones son prisiones para el alma y, por tato, cualquier forma de adicción es algo que debe ser motivo de preocupación para la población en general, y para la comunidad religiosa en particular».

La decisión del casino es parte de una serie de cambios con respecto al juego, que tienen su fuente en la Ley del Juego de 2005, que entrará en vigor el próximo septiembre.

Ante el anuncio de los nuevos casinos, el Sunday Times publicaba el 28 de enero un análisis de fondo sobre la expansión del juego en Gran Bretaña. Según las cifras del gobierno, la suma de dinero apostada en 1996 fue de 7.000 millones de libras (13.600 millones de dólares). En el 2002, la suma fue de 16.000 millones de libras (31.100 millones de dólares), y en el 2005 alcanzó los 48.000 millones (93.500 millones de dólares). Estas cifras no incluyen la lotería nacional, que atrae al año 5.000 millones de libras más (9.700 millones de dólares).

Según el artículo, hay cerca de 300.000 personas que sufren de problemas de juego en Gran Bretaña. Esto podría aumentar a consecuencia de la nueva legislación del gobierno. Por ejemplo, por primera vez se permitirá que los casinos se anuncien en televisión.

El Sunday Times observaba la incongruencia de un gobierno que tan a menudo pone en vigor nuevas leyes sobre sanidad, mientras que al mismo tiempo expande de forma continua las oportunidades de juego.

También el juego «on-line» se ha vuelto cada vez más popular en Gran Bretaña, informaba el periódico Telegraph el 24 de noviembre. El artículo citaba investigaciones presentadas en el programa Panorama de la BBC, que revelan que una media de 5,8 millones de británicos, muchos de ellos adolescentes, visitaron las páginas web de juego «on-line» desde abril a septiembre del año pasado.

Según el Telegraph, el programa de la BBC citaba a Jim Orford, un experto en adicciones de la Universidad de Birmingham, para quien el gobierno es ingenuo al liberalizar el juego. El año pasado, la ministra de cultura británica, Tessa Jowell, afirmó que quería un aumento del número de empresas de juego en Internet con sede en Gran Bretaña. Orford predecía que más de un millón de personas al año podrían quedar enganchadas en el juego «on-line».

Miseria humana
Simon Heffer, comentando la decisión de los casinos en las páginas del Telegraph el 31 de enero, observaba: «El juego de azar, a lo largo de siglos, ha causado mucho placer inofensivo». Añadía, sin embargo: «También ha causado una enorme miseria humana».

Heffer acusaba al gobierno de promover el juego para obtener más ingresos de los crédulos apostadores, «cualesquiera que sean las implicaciones morales o el coste humano».

El 15 de enero la Asociación Médica Británica (BMA) publicaba un estudio sobre los adictos al juego y sobre la manera en que son tratados por el Servicio Nacional de Salud (NHS) del país. El informe se titulaba «Gambling Addiction and Its Treatment Within the NHS: A Guide for Healthcare Professionals» (Adicción al Juego y su Tratamiento dentro de la NHS: una Guía para los Profesionales Sanitarios).

La BMA pidió que el juego fuera reconocido por el NHS como adicción a efectos de tratamiento.

La BMA está especialmente preocupada por adolescentes con problemas de juego. El estudio observa que la adicción al juego entre adolescentes puede llevar a problemas de comportamiento como faltar a clases, robos y comportamientos agresivos. También observa que la investigación ha demostrado que el juego entre los jóvenes suele ir acompañado de otras actividades adictivas como el consumo de drogas y alcohol, y está ligado al crimen juvenil.

También surgen problemas psicológicos por el juego excesivo, que pueden incluir ansiedad, depresión, culpa y pensamientos suicidas. También pueden verse afectadas las relaciones con la familia y los amigos, llegando en ocasiones a la separación y al divorcio.

El estudio de la BMA observaba que, en el mundo, tener bajos ingresos es uno de los factores asociados con los problemas del juego. En esta relación puede haber tanto un factor de causa como de efecto. Tener pocos ingresos puede ser una razón para jugar, con la esperanza de ganar. Asimismo, jugar puede llevar a tener bajos ingresos como resultado de perder constantemente.

En Gran Bretaña, las personas en las categorías de ingresos más bajas suelen tener el triple de riesgo de acabar con problemas de juego que el resto de la población, observaba el informe.

Además, un elemento de preocupación indicado por la BMA es que el tipo de juego más problemático en Gran Bretaña se asocia con los juegos en casinos. Un estudio de investigación citado por la BMA mostraba que el 8,7% de las personas que jugaron en estos sitios el año pasado eran jugadores con problemas.

Apuestas compulsivas
El impacto negativo del juego también fue examinado en un informe preparado por el Ejército de Salvación en Australia. En octubre publicaron el estudio titulado: «Report on the Sydney Problem Gambling Centre: Fairfield NSW».

El documento detalla la experiencia de un centro establecido en Fairfield, en los suburbios de Sydney, para ayudar a los jugadores con problemas y a sus familias.

Según el Ejército de Salvación, Australia tiene cerca de 300.000 jugadores con problemas; y el número aumenta. El informe citaba datos publicados el pasado septiembre por la Oficina de Estadística Australiana que muestran que, en el periodo 2004-2005, los australianos perdieron 18.800 millones de dólares australianos (14.700 millones de dólares) en el juego, una cifra que representa cerca del 2% de la economía nacional. Además el Insolvency and Trustee Service Australia afirma que el juego o la especulación causaron cerca del 3% de las bancarrotas en el 2002-03.

En el estado de Nueva Gales del Sur, del que Sydney es la capital, la oficina de estadística informa de que los residentes son los mayores jugadores del país. Gastan una media de 1.196 dólares australianos (938 dólares) por adulto cada año en todas las formas de juego.

La forma más popular de juego es jugar en las máquinas de póker, y el informe del Ejército de Salvación comenta que los operadores de estas máquinas siguen una estrategia cuidadosamente planificada para animar a los jugadores. Las tácticas incluyen dar pequeños premios con frecuencias; autobuses de cortesía para que la gente pueda beber sin preocuparse – con menos inhibiciones y más apuestas; e instalar cajeros automáticos en lugares apropiados de forma que la gente pueda obtener más dinero en efectivo.

El auge del juego en los últimos años ha significado que los gastos en el mismo han crecido a una media más alta que la de los ingresos disponibles para cada hogar, referencia que en Australia se conoce como HDI. El gasto australiano en juego fue del 1,49% del HDI en 1978-79, comparado con el 3,12% del HDI en el 2003-2004.

El informe también indicaba que los sectores más pobres de la población están siendo deliberadamente el objetivo. Citaba investigaciones que muestran que las máquinas de póker en los estados de Nueva Gales del Sur, Victoria y Australia del Sur se localizan más en las zonas más pobres.

Los gobiernos también se vuelven adictos al juego. Un estudio citado en el informe indicaba que los gobiernos estatales de Australia obtienen actualmente no menos del 12% de los ingresos de impuestos directamente del juego. Atraídos por el señuelo del dinero fácil, los gobiernos están conduciendo a sus ciudadanos a la tentación del juego, ignorando con frecuencia los altos costes sociales.

Por el padre John Flynn