Las escuelas católicas indias reservarán un cupo para los marginados

«Opción preferente» del episcopado del país

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BANGALORE, viernes, 17 febrero 2006 (ZENIT.org).- «Profundamente doloridos por la situación injusta» en las que se encuentran los marginados en la India, la Iglesia local renueva su compromiso de «combatir esta injusticia», en concreto a través de la educación, afirma en nombre de los obispos indios su presidente, el cardenal Telesphore Toppo.



El primer purpurado tribal en la historia del país firmó el miércoles la declaración final de la XXVII Asamblea Plenaria de la Conferencia de los Obispos Católicos de la India (CBCI), celebrada en Bangalore desde el 8 de febrero sobre «Educación católica y preocupación de la Iglesia por los marginados».

«Construir una Nueva India, donde cada niño sea educado, donde los marginados sean capacitados, donde el sistema educativo busque transformar la sociedad es nuestro sueño», reconocen los prelados en el texto.

«Como Iglesia, a imitación de Jesús, que hizo una opción preferente por los pobres, nos comprometemos a centrarnos particularmente en los marginados para permitirles asumir su lugar de derecho en la vida del país y realizar su contribución al progreso de la nación», expresan.

De ahí que, entre los compromisos del encuentro, al que han asistido 160 obispos de la India, destaque el de «asegurar que cada institución educativa católica tenga una preocupación especial por los marginados, especialmente por las niñas».

Por ello --escriben los obispos-- «ejerceremos voluntariamente una política de reserva por la cual se mantenga un cupo en todas nuestras escuelas para los marginados».

Los menos favorecidos, ya sea «social, física o intelectualmente», «serán especialmente asistidos de forma que puedan estar integrados en el sistema educativo», añaden.

El episcopado católico de la India espera de todas las escuelas católicas --ya estén gestionadas por diócesis, religiosos, colectivos o particulares— su participación en este proyecto, según exhortan los prelados.

Añaden además su condena de «cualquier intento de comercializar la educación» y afirman que no aceptarán «tasas de matrículas».

Por «marginados» la declaración se refiere «especialmente a los dalits, tribales y sectores económicamente débiles de la sociedad, migrantes y desplazados, niñas, personas con aprendizaje enlentecido y con capacidad diferente».

Y es que «la marginación ha sido un fenómeno en nuestro país desde días tempranos, especialmente como resultado del sistema de castas», una «discriminación que aún persiste» e incluso se ha «incrementado», denuncian.

El episcopado de la India busca igualmente asegurar que todo niño católico esté escolarizado en las instituciones católicas y tiene intención de establecer «más internados, especialmente en las zonas rurales, pues han probado su eficacia en la impartición de una educación sólida a los marginados».

Del reciente estudio llevado a cabo para esta Asamblea episcopal se desprende que actualmente la Iglesia dirige más 20.370 instituciones educativas en la India. En torno al 60% se encuentran en zonas rurales; de sus estudiantes –la gran mayoría de otros credos-- más de la mitad son niñas.

Con su labor, pues, «la Iglesia hace un servicio no sólo a los católicos, sino también a la nación como un todo», constata el episcopado.

Pero consciente de que en el país «millones de personas se están marginando cada vez más», y de que la «educación es la clave de la capacitación de los marginados», el episcopado católico señala que «el esfuerzo educativo del gobierno debería concentrarse de forma especial en el sector más débil de la población».

«Por lo tanto urgimos encarecidamente a que en este campo los fondos gubernamentales se aumenten significativamente --reclaman--. (...) La Iglesia, por su parte, como siempre, cooperará plenamente con el gobierno en este esfuerzo».