Las Madres de Plaza de Mayo presentaron al papa Francisco sus peticiones

Declaraciones de Estela Carlotto y otros integrantes de la organización de derechos humanos

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1444 hits

Las Abuelas de Plaza de Mayo han sido saludadas hoy por el papa Francisco, en uno de los puntos fijados en los que se detenía a encontrar personas.

“Estoy embargada por la emoción –dijo Estela Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo-- porque hemos dado la mano a otros papas, a dos, pero nunca a uno argentino”.

“Irónicamente --prosiguió- nunca le había estrechado la mano a Bergoglio. No se dio, hoy recuperamos los tiempos. Se acercó caminando hacia las personas a las que iba a saludar, estábamos en la primer fila. Francisco dijo, voy a saludar primero a los argentinos”, entre los cuales un nieto recuperado.

“Él nunca habló --prosiguió Carlotto-- y era el dolor de nosotras. No es sentimiento negativo. Y llegó la oportunidad que fue hoy. Porque en la vida hay oportunidades, las abuelas tenemos mucha paciencia y lo esperábamos desde hace 35 años”.

Precisó que “le dejé una carta indicando lo que necesitamos. Él dijo, 'cuenten conmigo estoy a disposición', porque queremos que nos ayuden a encontrar los nietos”.

En la carta “no hay nada de secreto, con gran respeto nos dirigimos a él, porque si es tan bueno habrá quienes no quieran que sea tan bueno. Le pedimos que abran archivos como el de El Vaticano, de las iglesias, del grupo Movimiento Familiar Cristiano”. (Sobre este argumento ver: http://www.zenit.org/es/articles/a-proposito-de-la-dictadura-argentina-y-los-archivos-vaticanos).

"Las críticas están, no se borran, la crítica --dijo-- era que nunca habló de los desaparecidos y nuestros nietos. Es una crítica constructiva y la verdad no ofende. Estamos acercándonos al representante de un poder, de un país, de miles de personas del mundo que ponen en práctica sus consejos", subrayó.

"¿Se acuerda señora -- le dijo el papa Francisco a Carlotto- que nos vimos en aquel acto de homenaje, de Chiara Lubich, que le habían hecho en la catedral un homenaje póstumo? Después nunca más". El papa aludía a una misa en Buenos Aires en marzo de 2008 en la que Carlotto dio testimonio a favor de la fundadora de los Focolares.

“Otra de las abuelas, Buscarita Roa le pidió que le bendijera el pañuelo y él dijo, cuenten conmigo. Fue como una transmisión de afecto, de la Iglesia que queremos. Le dijimos que ella había recuperado a su nieta. Nos costaba largarle las manos. Por la edad puede ser un nuestro hermano y por lo tanto sabe, y si dijo que nos va a ayudar lo va a hacer. Vi a un hombre simple con mirada clara, y le dijimos que Juan Cabandié era un nieto recuperado”.

Juan le comunicó sobre la agresión física que sufren hoy en Argentina los jóvenes que no están de acuerdo. Y añadió: “La presidenta argentina Cristina me ha obsequiado el libro sobre Aparecida con las conclusiones del Episcopado, y fue para mi una grata sorpresa”.

“'Espero convencida --prosiguió Carlotto- en lo que él dijo y que sabe que lo vamos a decir, es el compromiso que tiene la Iglesia y hemos escrito y dicho, y el estaba cuando lo dijimos, que en la Iglesia están quienes fueron cómplices de la dictadura y otros lo fueron por omisión. No exigimos que pidan perdón sino que nos ayuden a encontrar a esos 400 nietos. No queremos morirnos sin conocer a los nietos y antes decirles quiénes eran sus papás”.

Precisó que “algunas comunidades de la Iglesia, como el grupo Movimiento Familiar Cristiano recibían a nuestros nietos y se encargaban de entregarlos. Ahora quedamos en compás de espera por lo que dijo el papa”.

Indicó que seguirán “estrategias menos provocativas. Nada, solamente que se abran los registros de la Iglesia argentina, porque allí debe haber información. Porque hay curas que saben y nos interesan sus nombres. Si tenemos que volver, volveremos. Se abre un nuevo camino con mucha esperanza”.

Sobre el hecho de que conocer a los nietos secuestrados pueda favorecer una conciliación nacional, la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo fue muy clara: “En Argentina no hubo una guerra civil, fue terrorismo de Estado, que implementó un aparato represivo y creó más de 400 centros clandestinos de detención y muerte”. Añadió que “encontramos a 108 embarazadas y sabemos por lo tanto cómo funcionaba. La Justicia y la sociedad fue cómplice. A mí me entregaron a una hija muerta. No tenemos que reconciliarnos con nadie”.

“Fue terrorismo de Estado. Nadie puede confundirse, está todo documentado. Puede influenciar si el papa asume nuestro dolor. Porque cuando alguien sufre se le ayuda, lo consuelan. Nuestro consuelo es encontrar a los nietos y evitar que en el futuro pueda existir una dictadura militar” dijo.

“Mi tía fue una de las dos religiosas desaparecidas”, comentó la religiosa sor Genevieve Jeanningros, de las Hermanitas de Jesús, (Charles de Foucauld) y precisó que nunca había imaginado lo terrible del drama de Argentina. Indicó que en el funeral de su tía, no había autoridades de la Iglesia. Y narró que le escribió al cardenal Bergoglio en 2005, durante un sínodo, poniendo su número de teléfono. Indicó que Bergoglio “me llamó y me dijo que había dado el permiso de sepultar a mi tía en el cementerio de la iglesia de Santa Cruz, en Buenos Aires. “Hermana –me dijo Bergoglio-- hizo bien en llamarme, porque entre hermanos y hermanas hay que decir lo que se piensa”. Y Genevieve concluyó: “este sábado cuando lo vi y hable con él, se acordaba que le había escrito y puesto mi número de teléfono”.