Las Misioneras de la Caridad cumplen un año en Jerusalén

En la Ciudad Santa su primer testimonio es el de la oración

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JERUSALÉN, 3 septiembre 2001 (ZENIT.org).- El sari de las hijas de la Madre Teresa de Calcuta ha atravesado los muros de la antigua ciudad de Jerusalén, en unos momentos en los que su mensaje de paz parece particularmente necesario.



El 5 de septiembre se cumplirá el primer aniversario de la casa que las Misioneras de la Caridad han abierto en la puerta de Jaffa, cerca de la sede del patriarcado latino. Un local muy sencillo en el que viven cuatro hermanas.

Se trata de un centro dedicado ante todo a la oración. De hecho, entre las características de las Misioneras de la Caridad, destaca la intensa vida espiritual. La oración, repetía la Madre Teresa, lleva a encontrar a Cristo en los pobres.

La nueva comunidad trabaja en relación cercana con las que ya existen en Nablus y en Gaza, y con la «Casa de la paz» en Ammán.

Las 16 Misioneras de la Caridad presentes en Tierra Santa están comprometidas sobre todo en la asistencia a discapacitados físicos y mentales. En las sociedades árabes los discapacitados son todavía considerados con frecuencia como una vergüenza.

El mensaje de las Misioneras de la Caridad no ha pasado inobservado en Jerusalén. Hace unos días, el diario israelí «Jerusalem Post» dedicó un amplio servicio a esta casa.