Las primeras reacciones de la prensa internacional frente al papa

Es positivo aunque no faltan los críticos

Roma, (Zenit.org) John Flynn | 1028 hits

Muchos lo han aclamado como el papa de las primicias: el primero no-europeo después de más de un milenio, el primero del Nuevo Mundo, el primer jesuita, el primero en elegir el nombre de Francisco, y el primero a cuya inauguración del pontificado ha participado el Patriarca de Constantinopla tras el cisma de 1054.

Algunas críticas han surgido acerca de lo que Jorge Mario Bergoglio hizo realmente para defender a los sacerdotes, durante la dictadura militar en Argentina.

Mary Anastasia O'Grady, periodista con muchos años de experiencia y editorialista del diario Wall Street Journal, abordó el tema en un artículo publicado el 17 de marzo. Los "pit bull" del gobierno argentino han comenzado una campaña para difamar a la persona del nuevo pontífice, dice la periodista.

Observadores intelectualmente honestos, comentó O'Grady, tienen un punto de vista diferente: entre estos Adolfo Pérez Esquivel, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1980. Esquivel defendió a Bergoglio de todas las acusaciones de complicidad con la dictadura militar.

Otro tema de debate se refiere a la sencillez del nuevo papa y su deseo de una Iglesia que ayude a los pobres. Tenemos un líder "con barro en los zapatos", escribió Greg Sheridan, editorialista del diario australiano Foreign, en un artículo publicado el 16 de marzo.

Será interesante, dijo Sheridan, ver cómo el papa Francisco desarrollará el magisterio social, lo que seguramente será compartido por muchos.

Samuel Gregg, del Action Institute, advierte de una visión del papa Francisco filtrada por los cristales de las categorías políticas seculares (cf. National Review Online, 14 de marzo).

Opacidad y concentración

No todas las reacciones fueron positivas. La Iglesia es "jerárquica, rígida y piramidal, opaca, centralizada y autoritaria", es como truena Margaret Wente, columnista del diario Canada’s Globe, en un artículo firmado el pasado 14 de marzo.

"Pocos acontecimientos pueden ser menos relevantes para la vida moderna que la elección de un pontífice", escribió Wente. Obviamente, esta no es una opinión compartida por la gran mayoría de los medios de comunicación y de la población mundial.

Varios comentarios destacan por una falta de comprensión de la Iglesia Católica y el hecho de que esta no es una forma de organización política o un centro de negocios. "El proceso no tiene en cuenta la democracia, la responsabilidad o de la transparencia - elemento vital de las políticas progresistas en 2013", dice, con referencia al cónclave, Barbara Yaffe (cf. Vancouver’s Sun, 14 de marzo).

Un editorial del Chicago Tribune del 14 de marzo se centra en este tipo de actitudes. Para muchos católicos estadounidenses, se lee en el periódico, la Iglesia es vista en términos de sus perspectivas "limitadas a sí misma, a sus propias instancias y opiniones".

El papa Francisco, prosigue el editorial, fue elegido papa, "por razones que van mucho más allá de su rebaño, tan vasto y filosóficamente disperso: tradicionalistas y modernistas, libres pensadores y puristas de la doctrina, leales y ‘católicos de cafetería’, quienes eligen en qué enseñanzas creer y qué reglas se deben seguir ".

Esta perspectiva limitada se ha demostrado ampliemente en un artículo escrito por la religiosa Joan Chittister, para el National Catholic Reporter del 14 de marzo.

La religiosa se declara cansada de esperar un cambio en la Iglesia. "La gente está cansada de escuchar las leyes de la Iglesia a expensas del amor de Jesús", escribe sor Chittister.

Desconcertante

Parece increíble que una persona que ha seguido los acontecimientos eclesiales de los últimos años, pueda hacer tal afirmación.

A pesar de las terribles predicciones acerca de un conservador de línea dura, con la elección de Benedicto XVI, hemos tenido un papa cuya primera encíclica ha sido sobre el amor, justamente lo que la hermana Chittister invocaba. Esto fue seguido por una encíclica sobre la esperanza y una tercera de doctrina social de la Iglesia.

La religiosa siguió hablando de la gente "cansada ​​de ver conversos anglicanos (sic) y de sus hijos, que tienen lugar en el altar." ¿Cómo es posible que estos esfuerzos por reconciliar las divisiones entre los cristianos, de repente se convirtiese en algo desagradable?

Incluso la O’News (UCAN) el 18 de marzo ha publicado un artículo con el desconcertante título: ¿Cuál es el siguiente paso del papa Francisco? La nota se relaciona con lo que podría significar para el nuevo Papa "tomar en serio a los pobres como obispo de Roma". Se le cree al papa Francisco, diciendo que "su teología es correcta."

"Él no es el administrador delegado de una empresa multinacional con sucursales (sic) en todo el mundo. Él es el pastor de una comunidad en particular - Roma - que asume una responsabilidad mayor: presidir en la caridad con los obispos de la Iglesia, sobre todas las Iglesias".

Unas líneas más adelante, sin embargo, se afirma que el papa debería "funcionar como cualquier CEO y convertir los apartamentos de los Borgia en oficinas".

CEO o administrador delegado

Más allá de la contradicción entre la negación de que el papa debería ser un CEO y la afirmación posterior de lo contrario, el artículo dice que en los últimos 500 años, los papas vivieron en los aposentos de los Borgia, y en tales lugares es imposible ser pobre.

Esta referencia me ha dejado perplejo y buscando el asesoramiento de un experto historiador del arte y un veterano de los guías turísticos, descubrí que en el 1506, el papa Julio II, sucesor del papa Alejandro VI Borgia, abandonó estos apartamentos, como un acto de alejamiento de la dudosa reputación de su predecesor.

Más tarde, León X y Clemente VII vivieron en los apartamentos Borgia, pero Pablo III vivió en Castel Sant'Angelo. A la vez, sus sucesores construyeron el Palacio Apostólico, uno de los edificios en los que el papa vive ahora, excepto durante el período del 1605 al 1870, cuando los papas tenían residencia en el Quirinale, en la otra parte de la ciudad, actual residencia del presidente de la República Italiana.

Sin duda, en los próximos días, las observaciones y las predicciones sobre el nuevo pontificado continuarán. Realmente parece que estamos viviendo tiempos interesantes.