Las religiosas de clausura, un mensaje para el mundo; según Juan Pablo II

Pide para ellas la ayuda de todos los católicos

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CIUDAD DEL VATICANO, 20 noviembre 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II constató este miércoles que las religiosas de clausura constituyen con su testimonio un llamamiento a poner a Dios en el primer lugar de la propia vida y pidió para ellas la ayuda de toda la comunidad eclesial.



Antes de despedirse de los 7.000 peregrinos que se participaron en la tradicional audiencia de los miércoles, el Papa recordó que este jueves se celebra la memoria litúrgica de la Presentación en el templo de la Virgen María, día dedicado por la Iglesia a las monjas de clausura.

«Su presencia orante en tantas partes del mundo constituye un llamamiento para todos los cristianos a no olvidar el primado de Dios en la vida», afirmó el pontífice.

«Estas hermanas han decidido dedicarse totalmente a la oración y viven de lo que la Providencia les procura a través de la generosidad de los fieles --concluyó--. Mientras les comunico a ellas mi sentido aprecio por la indispensable contribución que ofrecen a la evangelización, invito a todos a apoyarlas en con la propia ayuda espiritual y material».