Las riquezas naturales, don de Dios para todos; recuerda el Papa

En su mensaje al Cuerpo Forestal del Estado Italiano

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LORENZAGO DI CADORE, viernes, 13 julio 2007 (ZENIT.org).- «Don de Dios para todos»: así describe el Papa las riquezas naturales, en un mensaje a quienes protegen parte de ellas, los miembros del Cuerpo Forestal del Estado Italiano.



En una muestra más de cercanía y aprecio a la población alpina que le acoge en sus vacaciones, Benedicto XVI ha enviado una misiva con ocasión de la festividad, el jueves, del patrono de este Cuerpo Forestal, San Juan Gualberto.

Destinatario de la misiva papal –difundida este viernes por la Oficina de Información de la Santa Sede- ha sido el obispo emérito de Belluno-Feltre, monseñor Maffeo Ducoli, con ocasión de la celebración que presidió en la iglesia de la Virgen de las Nieves en Prà Marino (Val Viscende), en presencia de los Forestales del Comando Provincial de Belluno, donde se encuentra la localidad de Lorenzago di Cadore anfitriona del Papa estos días.

Participaron los miembros de este Comando Provincial, junto a sus familiares, en la festiva celebración.

Ésta «adquiere, este año, particular significado porque coincide con el XX aniversario de la visita que mi amado predecesor, Juan Pablo II, realizó a este templo, tan amado por los habitantes de esta espléndida y risueña región», subraya Benedicto XVI en su carta.

«Para los hombres del Cuerpo Forestal no es sólo una tradición encontrarse en este día, sino también una ocasión para restablecer espiritualmente el ánimo, afianzar los vínculos de amistad y solidaridad».

Y «es una ocasión propicia -reconoce- para expresar mi aprecio y afecto por los Forestales, seguro de que desearán caracterizar su actuación con el espíritu de servicio para estar cerca de las gentes y proteger lo mejor posible las riquezas naturales, don de Dios para todos».

El Papa concluye su misiva encomendando la «meritoria tarea» de este Cuerpo Forestal a «María, Reina de todo lo creado».

Fundador de los benedictinos de Vallombrosa, San Juan Gualberto (995-1073) nació en Florencia, en el seno de una familia muy rica. En su juventud su hermano fue asesinado y juró venganza.

Encontrando al culpable, éste se echó a sus pies; Juan Gualberto le perdonó: esto cambió su vida. Tenía dieciocho años. Una tradición relata que, entrando en una iglesia, vio al Crucificado inclinarse hacia él.

En 1013 ingresó en el monasterio benedictino de San Miniato, cerca de Florencia. Pero buscó su vocación a continuación en los camaldulenses, entes de retirarse, en 1030, a una ermita.

Acudieron a unirse a él algunos compañeros, y con ellos construyó un monasterio y redactó una regla. Los monjes no podían dejar el monasterio, sólo los hermanos cooperadores salían al exterior para ayudar a las necesidades del monasterio.

El fundador murió durante una visita pastoral a Passignano, en Toscana. Era muy apreciado por el Papa. En su tumba se produjeron numerosos milagros.

San Juan Gualberto desarrolló la ciencia de la reforestación. A él se debe el bosque de Vallombrosa.

Tras los pasos de su predecesor, también en los Dolomitas

Mientras, la estancia de Benedicto XVI del 9 al 27 de julio en Lorenzago di Cadore, en plenos Dolomitas, se va tejiendo de encuentros con los residentes de la zona, con los que coincide en algunas de sus salidas.

El jueves por la tarde, por ejemplo, se dirigió inesperadamente a Valle di Stabie a pasear.

De regreso, algunas personas –atentas a sus movimientos (y a los de los periodistas)-, le esperaban en el camino. El Papa se detuvo, bajó del coche y saludó a unas niñas que le llevaban flores, relata el enviado de «Avvenire» -Salvatore Mazza- a Lorenzago.

En la zona de su paseo, el Santo Padre recorrió a pié el sendero y visitó a una familia, en un refugio alpino. Lino y su esposa Celestina le recibieron en la casa. Allí había estado también Juan Pablo II en 1998, e igualmente se había detenido a conversar con el matrimonio.

Según el ritmo de estas vacaciones –apunta Mazza- «la jornada del Papa de decide de vez en vez»-

El próximo miércoles se espera la llegada, en Cadore, del secretario de Estado del Papa, el cardenal Tarcisio Bertone, quien pronunciará una conferencia sobre el primer año de su responsabilidad junto a Benedicto XVI.