Las sectas crecen a causa de la falta de formación religiosa; según el Papa

Advierte ante los peligros del sincretismo

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CIUDAD DEL VATICANO, 23 enero 2003 (ZENIT.org).- El fenómeno del crecimiento de las sectas se debe a la falta de formación religiosa de los bautizados y constituye un desafío para que las comunidades eclesiales renueven su estilo de acogida, aseguró este jueves Juan Pablo II.



Al encontrarse con un grupo de obispos del sur de Brasil, que concluían su quinquenal visita «ad limina» a Roma, el pontífice reconoció que en estos momentos se da a nivel mundial un «retorno religioso» «no carece de ambigüedad, pero que contiene fermentos y estímulos que no hay que descuidar».

En este sentido, preguntó a los obispos brasileños si el fenómeno de la expansión de las sectas que vive su país no es «una señal concreta de una insatisfecha aspiración a lo sobrenatural».

«¿No constituye para vosotros, pastores, un auténtico desafío para renovar el estilo de acogida dentro de las comunidades eclesiales, y un estímulo apremiante a una nueva y valiente evangelización, que desarrolle formas adecuadas de catequesis, sobre todo para los adultos?», siguió preguntando.

«Bien sabéis --respondió-- que, en el fundamento de esta difusión se encuentra también muchas veces una gran carencia de formación religiosa».

«Hay una tendencia a presentar las religiones y las diversas experiencias espirituales niveladas según un mínimo común denominador --constató--, de forma que parecen casi equivalentes, con el resultado de que cada persona se siente libre de seguir indiferentemente uno de los varios caminos propuestos para la salvación».

«Si a esto se le añade el proselitismo --siguió diciendo--, que caracteriza a algún grupo particularmente activo e insistente de estas sectas, se comprende la urgencia de apoyar hoy la fe de los cristianos, dándoles la posibilidad de una continua formación religiosa, para profundizar cada vez más en la relación personal con Cristo».

El Papa afrontó, por último, los desafíos que plantea la «inculturación» del mensaje evangélico en la cultura afro-brasileña, «sobre todo en los ritos litúrgicos, en la terminología y en las expresiones musicales y corporales características».

«Sería incomprensible dar al rito litúrgico una presentación externa y una estructura --basada en los trajes, en el lenguaje, en el canto, en las ceremonias y en los objetos litúrgicos-- basada en los así llamados cultos afro-brasileños, sin una aplicación rigurosa de un discernimiento serio y profundo acerca de su compatibilidad con la verdad revelada por Jesucristo», aclaró.

«La Iglesia --aseguró-- contempla con interés a estos cultos pero considera perjudicial el relativismo concreto de una práctica común de ambos o de su mezcla, como si tuvieran el mismo valor, poniendo en peligro la identidad de la fe católica».