Leyes de las iglesias de rito oriental: historia y alcances

Se cumplen 20 años de la promulgación del Código de Derecho Canónico Oriental

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 8 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Después de 20 años de la promulgación del Código de Derecho Canónico Oriental, es necesario “hacer ver su riqueza disciplinar, espiritual y de diálogo” así como “estudiar ulteriores potencialidades aplicativas”.

Así lo dijo ayer monseñor Cyril Vasil SI, secretario de la Congregación para las iglesias orientales y obispo de Ptolemais en Libia, en el norte de África.

El Código de Derecho Canónico para las Iglesias orientales fue publicado en 1990 y rige a los 23 ritos sui iris de la Iglesia católica. Por esta razón, se realizará en Roma entre hoy y mañana un congreso para conmemorar segunda década de su promulgación.

Los ritos sui iris tienen su origen en las tradiciones alejandrina, antioquena, armenia, caldea y contantinopolitana.

En materia elementos esenciales de la fe católica (dogmas, sacramentos, doctrina), los ritos orientales tienen las mismas leyes que el rito latino. Sin embargo, el compendio de cánones para las iglesias orientales tienen elementos particulares de su tradición.

En diálogo con ZENIT, monseñor Cyril Vasil, de origen eslovaco y perteneciente al rito bizantino, dijo que el Código de Derecho Canónico para las iglesias orientales “representa la conclusión de un itinerario formativo del derecho canónico que concierne especialmente a las Iglesias católicas orientales”.

Y señaló que con la promulgación de este compendio de leyes “es la primera vez en la historia que tenemos un código común a todas las iglesias católicas orientales y un código promulgado junto con un entero libro del Romano Pontífice”.

Un poco de historia

La búsqueda de la promulgación del Código de Derecho Canónico para las iglesias orientales nació en 1927 bajo el pontificado de Pío XI, “con preparación de los trabajos previos y la recopilación de fuentes de las iglesias particulares orientales, que fueron comprendidas en numerosos volúmenes”, explicó monseñor Cyril y que constituían “las pequeñas partes de un futuro código”.

Para ello se publicaron primero cuatro motu propios que cubrían gran parte de la materia jurídica de este código. Cuando ya estaba listo el texto, el Papa Juan XXIII anunció la convocatoria al Concilio Vaticano II “y esto llevó a un cambio de aspectos y el trabajo del nuevo Código tomó un nuevo rumbo”, explicó el secretario de la Congregación para las Iglesias Orientales. Las labores se reiniciaron así en 1972 bajo el pontificado de Pablo VI.

El Código fue aprobado en 1990 por Juan Pablo II, lo que representó: “el resultado de la incansable oración de la Iglesia”, dijo monseñor Cyril.

Un compendio de leyes que muestra “la expresión de su larga tradición espiritual y disciplinar – de la Iglesia – y la sabiduría de los sagrados pastores revestidos de la potestad, conferida por Cristo para el bien de las almas”.

Un caminar de 20 años

Monseñor Cyril Vasil evaluó también los logros que ha tenido la aplicación de este código en sus dos décadas de historia, las cuales, aseguró que “son suficientes para poder ver los primeros resultados”.

Dijo que uno de los resultados es el avance una estructura más sólida en la tradición oriental y a su vocación eclesial. Por ejemplo, la iglesia malabarese, la iglesia malankarese y la iglesia rumana, se han convertido en iglesias arzobispales mayores. La Iglesia eslovaca, por su parte, es ahora iglesia metropolitana sui iuris.

El prelado se refirió al caso de Europa oriental, después del cambio del aspecto geopolítico tras el fin de la Guerra Fría, “somos testimonio del nacimiento de algunas nuevas Iglesias, o del desbloqueo de las estructuras eclesiales en nuevas circunscripciones eclesiásticas sin una unívoca colaboración jurídico – administrativa”.

Y dijo que el futuro será el que indique “cuál es el camino que debe tomar un ulterior desarrollo en estas comunidades”.

El obispo eslovaco destacó también la contribución especial de las iglesias circunscritas en el rito bizantino en Europa, que se reúnen anualmente para tratar de manera fraterna, diversos aspectos de la vida pastoral, de la actualización teológica, litúrgica y jurídica. Encuentros que “comienzan a dar los frutos de un conocimiento recíproco, de compartir las problemáticas de intereses comunes, de crecimiento del sentido de solidaridad entre nuestras iglesias”, dijo el prelado.

Sin embargo, existen otras iglesias particulares van en un ritmo más lento. Por ejemplo, están las sedes diocesanas que tienen su sede vacante desde hace una década “y sin la jerarquía verdadera y propia, como, o también aquella que lamentablemente hasta ahora no tienen una estructura jerárquica normal”, dijo el obispo.

Monseñor Cyril concluyó diciendo que el Código de Derecho Canónico de las Iglesias orientales ha se ha convertido en “el mejor instrumento pastoral” y que han logrado en estas Iglesias “un equilibrio de estructura interna y de instrumentos técnicos que tiene la Iglesia latina y que tienen algunas iglesias orientales católicas”.

Carmen Elena Villa