Libertad ante los poderes del mundo

Visión del director de la revista chilena 'Humanitas'

Santiago, (Zenit.org) Redacción | 783 hits

La elección el día 13 de marzo del arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge María Bergoglio, sacerdote de la Compañía de Jesús, como primer Pontífice Romano proveniente de las tierras del sur de América, comenzó en seguida a constituirse en un reencuentro de la cristiandad iberoamericana con una voz entrañable y conocida: la de quien le entregó el Evangelio a través de una siembra de siglos, hasta hacer de este subcontinente, como lo dijo la Conferencia de Puebla, una cultura de sustrato católico.

En la voz del Padre Bergoglio, ahora Papa Francisco, resuenan fuerte los añorados y saludables ecos de los padres Pedro Claver, José de Anchieta, de los misioneros jesuitas del Guayrá en Paraguay, de Chiquitos en Bolivia, de Chiloé en el sur de América, por no decir la del padre Alberto Hurtado, grandes apóstoles de la familia religiosa fundada por San Ignacio que proveyeron su ADN a estos pueblos y que manifestaron siempre absoluta libertad frente a los grandes poderes del mundo.

Su homilía al inicio del pontificado, llena de cariño por sus dos antecesores, de la mano del santo Custodio de la Iglesia, San José, nos he reafirmado en esa misma impresión. Guardar a Cristo frente a los nuevos Herodes que quieren arrebatarlo, en el hombre, la familia y en la misma Iglesia.

Sólo así, entre “tantos cúmulos de cielo gris”, podremos dar y ver la luz de la esperanza. Como Abraham, como San José.

Jaime Antúnez
Director Revista Humanitas
Chile