Libertad religiosa y convivencia pacifica están íntimamente ligadas, según el Vaticano

El arzobispo Lajolo interviene ante la OSCE

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LIUBLIANA, martes, 6 diciembre 2005 (ZENIT.org).- La libertad religiosa es fundamental para la convivencia pacífica y el respeto entre diferentes culturas, ha afirmado el Vaticano durante la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de los 55 Estados que conforman la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).



«La Santa Sede considera como un deber propio insistir en la importancia de la libertad religiosa para la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes culturas en las actuales sociedades multiétnicas y multiculturales», afirmó el arzobispo Giovanni Lajolo, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados.

La propuesta del representante papal, comúnmente conocido como «ministro» de Asuntos Exteriores del Vaticano, fue escuchada por la asamblea plenaria de la OSCE, que se ha celebrado entre el 5 y el 6 de diciembre en Liubliana, Eslovenia.

Con el objetivo de promover la «tolerancia», manifestó su satisfacción al constatar que «la discriminación contra musulmanes y cristianos ha comenzado a recibir un tratamiento menos desbalanceado en el trabajo de la OSCE».

El arzobispo italiano manifestó, al mismo tiempo, el compromiso de la Iglesia católica en este sentido, cuarenta años después de la promulgación de la declaración del Concilio Vaticano II «Nostra Aetate», «que abrió nuevas perspectivas en la relación entre judíos y cristianos, inspirada por el diálogo y la solidaridad».

«Este importante documento habla también con gran estima de los musulmanes y de los miembros de otras religiones», recordó.

En virtud de la común dignidad humana, aclaró, «la Iglesia reprueba como ajena al espíritu de Cristo cualquier discriminación o vejación realizada por motivos de raza o color, de condición o religión».

«Esto no significa ni mucho menos que renuncia a su propia identidad o a la libertad para expresar sus convicciones, más bien, las supone y las consolida», concluyó monseñor Lajolo.