Líderes cristianos de Jerusalén piden libertad religiosa en Oriente Medio

Mensaje pascual

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JERUSALÉN, martes 19 de abril de 2011 (ZENIT.org).- Los representantes de las distintas confesiones cristianas de Tierra Santa han hecho público su Mensaje para la Pascua, en el que piden oraciones por la situación de las minorías cristianas en Oriente Medio.

La carta la firman los tres patriarcas, Teófilo III (greco-ortodoxo), Fouad Twal (latino) y Torkom II (armenio), el custodio de Tierra Santa, padre Pizzaballa, los cinco arzobispos, Anba Abraham (copto-ortodoxo), Murad (siro-ortodoxo), Zerey (greco-melquita católico), Abuna Matías (etíope ortodoxo), Paul Sayyah (maronita), los tres obispos, Dawani (episcopaliano), Younan (luterano) y Malki (siro-católico), y el exarca armenio católico Minassian.

En ella, los representantes cristianos muestran su cercanía al “sufrimiento” de los cristianos “en Egipto, Iraq y otros lugares de la región”.

“Nuestra tristeza compete con la alegría de la Pascua mientras vemos la violencia que ha estallado ante las manifestaciones pacíficas del pueblo en todo el mundo árabe estos meses pasados”.

Los cristianos, añade la carta, “observamos en oración los acontecimientos en Oriente Medio”, para que “las reformas lleven a una sociedad moderna civilizada donde la libertad de expresión, la libertad religiosa y los derechos humanos – incluyendo los de las minorías – sean respetados”.

“Pedimos a todos los creyentes y personas de buena voluntad que busquen la paz, y al mismo tiempo reconocemos que la paz no puede comprarse al precio del silencio y la sumisión a la corrupción y la injusticia”.

Los prelados piden también a los cristianos “que recen por la reconciliación entre los pueblos de Tierra Santa, donde la deteriorada situación hace que la paz y la justicia parezcan mucho más lejanas que nunca”.

“Pedimos a las Iglesias de todo el mundo que nos apoyen dando voz a los que son silenciados, abatiendo muros que nos separan unos de otros, y construyendo puentes de buena voluntad entre los pueblos”.

Se dirigen también a los líderes políticos, y a quienes piden cambios, que sirvan con “sabiduría” y “buen juicio” a las necesidades de sus pueblos y que “promuevan soluciones pacíficas para conseguir un mejor futuro” para todos.

“Nuestro Señor murió por los pecados de todo el mundo, y todos pueden ver en su ejemplo que la violencia sólo lleva a la muerte y la destrucción. En su resurrección experimentamos su victoria sobre la violencia y la muerte, y nos unimos a una visión de futuro en la que todos viven juntos en armonía”, concluye el mensaje.

El texto [inglés] puede leerse en la página del Patriarcado Latino: www.lpj.org