Líderes políticos de centro izquierda en busca del voto católico

Romano Prodi, presidente de la UE, concluye la reunión de Camaldoli

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CAMALDOLI, 4 julio 2001 (ZENIT.org).- El monasterio de Camaldoli acogió el fin de semana pasado a los políticos católicos más importantes del centro-izquierda italiano, entusiastas del éxito experimentado en las últimas elecciones políticas del 13 de mayo, en las que su nuevo partido, la Margarita, se convirtió en la tercera fuerza política del país (16% de los votos).



Tras la desaparición de la Democracia Cristiana, partido que estuvo en el poder durante casi toda la segunda mitad del siglo XX en Italia, el mapa político ha cambiado fundamentalmente. Los católicos ahora militan en partidos de izquierda, centro y derecha y, en ocasiones, organizan alianzas transversales en el Parlamento sobre argumentos de principio, como por ejemplo ha sucedido en proyectos de ley sobre bioética.

El líder más importante de la reunión de políticos católicos de centro-izquierda fue Romano Prodi, actual presidente de la Comisión Europea. Participó también el ex alcalde de Roma Francesco Rutelli, en la actualidad líder de la oposición de centro-izquierda en el Parlamento y de la coalición de la Margarita..

El encuentro ha sido convocado por la revista católica «Il Regno». Desde hace unos años, Camaldoli se ha convertido en el lugar donde estos políticos católicos de centro-izquierda definen sus estrategias.

En su intervención, el profesor Tommaso Padoa Schioppa, del comité ejecutivo del Banco Central Europeo, habló de globalización y de sus desafíos. Explicó que a la unificación de los mercados se contrapone un déficit de capacidad de gobierno y por tanto una «debilidad de la política».

Para el profesor son tres las respuestas que hay que dar para evitar que las tensiones estallen: «Reforzar las instituciones internacionales existentes, hacer más democráticos los procesos de decisión, y reconocer la existencia de una pluralidad de niveles de gobierno. La globalización no debe ser vista como supresión de las identidades locales y nacionales sino más bien como renuncia de los gobiernos nacionales a un ejercicio del poder absoluto».

En este sentido, ha afirmado que la UE ha dado el buen ejemplo. Se trata de proseguir por este camino porque «la crisis de la globalización se resuelve con más globalización» pero dando a la política su papel.

De este tema habló el domingo, en el cierre del encuentro, Romano Prodi. El presidente da la UE indicó que hay una «nueva Europa» que construir, la de los pueblos y las naciones y no sólo la de los mercados.

En cuanto al vértice de Génova que del 18 al 21 de julio reunirá a los países más industrializados (G-8), Prodi confirmó la necesidad de un diálogo con los manifestantes «sobre puntos concretos y con modos aceptables porque no se puede ceder a la violencia y no se puede poner en cuestión la legitimidad del G-8».