Líderes religiosos en Asís para descalificar la violencia, afirma el Papa

Un encuentro de oración sin caer en el sincretismo

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CIUDAD DEL VATICANO, 20 enero 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II aseguró este domingo que en el encuentro de líderes de religiones por la paz, convocado para el próximo jueves en Asís, todas las religiones descalificarán el recurso a la violencia, evitando al mismo tiempo el sincretismo religioso.



«Frente a la violencia, que en estos tiempos golpea tantas regiones de la tierra, [los creyentes] experimentan la necesidad de mostrar que las religiones son un factor de solidaridad, desacreditando y aislando a quienes manipulan el nombre de Dios con objetivos o métodos que en realidad le ofenden», dio el Papa al rezar la oración mariana del «Angelus» junto a miles de peregrinos.

Desde la ventana de su biblioteca que se asoma a la plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa explicó que tras «el trágico atentado del 11 de septiembre pasado, siempre presente en nuestro recuerdo, y ante el riesgo de nuevos conflictos», se repetirá la experiencia del 27 de octubre de 1986, cuando, por primera vez, confluyeron exponentes de las religiones del mundo para rezar por la paz.

El portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, confirmó este viernes que en el encuentro de Asís participarán representantes de prácticamente todas las confesiones cristianas y religiones. Los líderes religiosos peregrinarán junto al Papa en un tren que les llevará desde el Vaticano hasta la ciudad de san Francisco.

«La Jornada de oración por la paz no pretende condescender con el sincretismo religioso --aclaró el pontífice--. Todo grupo religioso, de hecho, rezará en lugares diferentes, según su propia fe, su propio idioma, su propia tradición, en el pleno respeto de los demás».

«Lo que unirá a todos los participantes es la certeza de que la paz es un don de Dios. Como creyente, cada quien sabe que está llamado a ser agente de paz», añadió.

«Con este fundamento, hombres y mujeres pertenecientes a diferentes religiones no sólo pueden colaborar, es más, tienen que comprometerse cada vez más para defender y promover el reconocimiento efectivo de los derechos humanos, condición indispensable para una paz auténtica y duradera», aseguró el Papa Wojtyla.

Por último, invitó a todos «los creyentes y personas de buena voluntad del mundo entero» a unirse espiritualmente a esta iniciativa, «en particular a las comunidades religiosas y monásticas, en especial las de clausura, así como a los niños, enfermos y ancianos».