Llamamiento en el Mitin de Rimini para salvar a los cristianos

Musulmanes y judíos, contra el relativismo y el fundamentalismo

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RÍMINI, martes, 21 agosto 2007 (ZENIT.org).- Con un llamamiento para salvar la vida del egipcio de 25 años Mohamed Hegazi, convertido al cristianismo y condenado a muerte por apostasía, se ha concluido el encuentro titulado «Salvemos a los cristianos» celebrado el domingo en el Mitin que organiza el movimiento Comunión y Liberación en Rimini (Italia).



Todos ponentes en el encuentro --Magdi Allam, egipcio, subdirector de «Il Corriere della Sera», Claudio Morpurgo, vicepresidente de las comunidades judías en Italia, Dounia Ettaib, vicepresidente de la Asociación de mujeres marroquíes en Italia, y Robi Ronza, subsecretario de la presidencia de la región de Lombardía-- defendieron el carácter sagrado de la vida, condenaron el fundamentalismo terrorista e invocaron una revolución cultural para llevar el Dios de la paz al mundo.

Magdi Allam recordó que el joven egipcio ha sido condenado a muerte por apostasía por una «Fatwa» del presidente de una Facultad de la Universidad Al Azhar de El Cairo, el llamado «vaticano sunní», sólo porque ha solicitado indicar la propia religión en su documento de identidad, de forma que pueda hacer cristiano al niño que está a punto de tener su esposa.

De acuerdo con el subdirector de «Il Corriere della Sera», un país como Italia debe hacer oír su voz. «Pido en nombre de todas las personas de buena voluntad -dijo- que el presidente Napolitano haga un llamamiento al presidente egipcio Mubarak para que asuma una iniciativa significativa» a fin de aclarar que Egipto «es respetuoso con todos los ciudadanos, independientemente de su fe».

Un llamamiento que Allam ha ampliado al gobierno para que se movilice para «tutelar la vida de este ciudadano», y a las cinco universidades italianas que en 2005 cerraron un acuerdo de colaboración cultural con la Universidad Al Azhar a fin de que «desistan de esta iniciativa».

Igualmente Allam afirmó que «los cristianos en Oriente Medio eran la mayoría de la población, y hoy están reducidos a un porcentaje irrisorio»; «en el pasado era la persona la que prevalecía sobre la ideología; hoy es la ideología la que ha humillado a la persona».

«En Egipto las mujeres son esclavizadas por ser cristianas, y los cristianos son obligados a la conversión para vivir», y «hemos llegado al punto de que afirmar la verdad y la sacralidad de la vida parece un pensamiento totalitario», recalcó.

«Salvemos a los cristianos del mundo quiere decir que nos salvemos a nosotros mismos -apuntó-. Y sólo si somos capaces de interpretar las demandas de las personas de buena voluntad en el mundo llegaremos a una sociedad más justa»

En este contexto Allam propuso la realización de un Observatorio permanente para la libertad religiosa que sea «punto de referencia para instituciones y entes locales y constituya un parámetro de referencia ineludible para el gobierno».

Tomando la palabra, Claudio Morpurgo explicó cómo el relativismo y el fundamentalismo niegan el verdadero sentido religioso.

Para Morpurgo, la actitud laicista en Italia y el fundamentalismo que se está difundiendo en el mundo son las dos caras de una misma moneda.

Vicepresidente de las comunidades judías en Italia, Morpurgo subrayó que «sobre Dios no caben componendas. Salvar a los cristianos quiere decir salvar un ecumenismo verdadero; quiere decir luchar por la sacralidad de la vida y no esconderse».

«Son valores absolutos y no negociables -advirtió-. Son principios inalienables porque no hemos sido nosotros los que hemos creado a Dios, sino que es Dios quien nos ha creado a su imagen».

El representante de las Comunidades judías concluyó llamando a reunirse a cristianos, judíos y musulmanes para realizar «una revolución cultural para llevar a Dios al mundo y santificar el día a día». «Salvando a los cristianos permitimos a Dios estar presente en el mundo y damos fuerza al sentido religioso, único punto de resistencia al relativismo y al fundamentalismo difundido».

Por su parte Dounia Ettaib denunció una clase de falso e hipócrita multiculturalismo que, en nombre del respeto de las tradiciones de otros pueblos, tolera la violencia padecida por las mujeres y la persecución religiosa.

Recordando la frase del Corán, en la que está escrito: «Quien mata a un hombre es como si hubiera matado a toda la humanidad», la vicepresidente de las mujeres marroquíes en Italia denunció las violaciones de los derechos humanos y las persecuciones contra los cristianos en algunos países islámicos.

«En Egipto cada año mil mujeres cristianas son obligadas a convertirse al Islam por sus maridos o por las universidades», advirtió Ettaib, quien preguntó sobre si «es justo dialogar con un país como Arabia Saudita, donde los cristianos no pueden practicar ni en privado su religión».

Robi Ronza explico, finalmente, que «la hostilidad hacia los cristianos en los países árabes nace del hecho de que los cristianos plantean el problema de la laicidad del Estado. Fuera de la tradición judeocristiana de hecho no existe principio de laicidad. Es por esto que es necesario preservar la presencia de los cristianos».

«Los problemas de orden cultural son enormes --constató el subsecretario en la presidencia de la región lombarda--, pero si no se afrontan no es posible una reconciliación entre los pueblos, y las primeras que pagan esto son las minorías».