Lo más eficaz por los difuntos: rezar y ofrecer actos virtuosos, indica el Papa

Durante el rezo del Ángelus este domingo

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- El Papa invitó a vivir la fiesta de los Fieles Difuntos “según el auténtico espíritu cristiano, es decir, en la luz que procede del Misterio pascual”.

En su discurso previo al rezo del Ángelus, este domingo ante numerosos peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI recordó que “el modo más propio y eficaz de honrarles es rezar por ellos, ofreciendo actos de fe, de esperanza y de caridad”.

“Mientras visitamos los cementerios, recordemos que allí, en las tumbas, reposan sólo los restos mortales de nuestros seres queridos a la espera de la resurrección final -dijo-. Sus almas -como dice la Escritura- ya “están en las manos de Dios”.

Y añadió: “En unión al Sacrificio eucarístico, podemos interceder por su salvación eterna, y experimentar la comunión más profunda, a la espera de reencontrarnos juntos, para gozar por siempre del Amor que nos ha creado y redimido”.

“Cristo ha muerto y resucitado y nos ha abierto el paso a la casa del Padre, el Reino de la vida y de la paz -destacó-. Quien sigue a Jesús en esta vida es acogido donde Él nos ha precedido”.

El Santo Padre se refirió a la fiesta de los Fieles Difuntos, que se celebra este lunes, después de hablar sobre la de Todos los Santos, que se celebraba este domingo.

Respecto a ésta última solemnidad, el pontífice señaló que “invita a la Iglesia peregrina en la tierra a pregustar la fiesta sin fin de la Comunidad celestial, y a reavivar la esperanza en la vida eterna”.

También invitó a “contemplar a los mejores hijos de la Iglesia, que nos estimulan con su ejemplo y ayudan con su intercesión a vivir para alabanza de la Trinidad, rechazando lo que es indigno de nuestra condición de cristianos y tendiendo con humildad a la perfección del amor”.

En este sentido, y en el marco del Año Sacerdotal, recordó a los santos sacerdotes, canonizados o no, que han ayudado a tantas personas a “crecer en la fe” y a “sentir la bondad y la cercanía de Dios”.

El Papa señaló también que este año hace 14 siglos que el Panteón, uno de los más antiguos y célebre monumentos romanos, fue destinado al culto cristiano y dedicado a la Virgen María y a todos los Mártires.

Con motivo de la fiesta de Todos los Santos, Benedicto XVI recordó la llamada de todo ser humano a la santidad.

“Sin complejos ni mediocridades, seguid con alegría las huellas de Cristo, haciéndoos conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre”, dijo.

“¡No tengáis miedo a ser santos! -exclamó en su saludo a los peregrinos de lengua española, al finalizar el rezo del Ángelus-. Es el mejor servicio que podéis prestar a vuestros hermanos”.

“Qué bella y consoladora es la comunión de los santos! -dijo el Papa-. Es una realidad que infunde una dimensión distinta a toda nuestra vida”.

“¡Nunca estamos solos! -destacó-. Formamos parte de una “compañía” espiritual en la que reina una profunda solidaridad: el bien de cada uno es para beneficio de todos y, viceversa, la felicidad común se irradia en cada uno”.