Lo que se juega la Iglesia en las traducciones del Misal

Según el cardenal Pell, presidente de «Vox Clara»

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ROMA, lunes, 29 noviembre 2004 (ZENIT.org).- El cardenal George Pell piensa que su papel de presidente de la Comisión vaticana «Vox Clara» es la cosa más «importante y útil» que ha realizado en sus recientes visitas a Roma.



La visita de dos semanas del cardenal australiano a la Ciudad Eterna, acabada el domingo pasado, incluía no sólo un encuentro de tres días de la comisión sino también conferencias, como la del consejo del Sínodo y del Pontificio Consejo de la Familia.

«Este viaje ha sido tan estupendo como comprometedor --dijo a ZENIT, antes de retornar a Sidney---. Encuentro el trabajo de "Vox Clara" especialmente estimulante... cuanto más se avanza es más fascinante».

«Vox Clara» fue instituida en 2001, por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina para los Sacramentos, para coadyuvar a la «International Commission on English in the Liturgy» (ICEL) en la realización de la traducción oficial en inglés del Misal romano.

En el pasado, el cardenal Pell, entre otros, había expresado la propia preocupación acerca del cuidado de las traducciones litúrgicas.

«Ha sido un intento de mejorar la calidad y el cuidado del inglés --explicó--. Tenemos que tratar de traducir el latín de modo cuidadoso, no al pie de la letra, sino en manera que podamos ayudar a la gente a confrontarse con el mensaje verdadero y original que está detrás».

El cardenal Pell ha puso el ejemplo de la parte del Misal romano en el que se proclaman las palabras «Dominus, Deus Sabaoth». «Lo que decimos en este caso es "Señor, Dios de potencia y fuerza", mientras que la traducción más correcta para "Sabaoth" es en realidad "ángeles" o "ejércitos"... como en "Señor, Dios de los ejércitos"», aclaró.

El ICEL, que esta realizando una nueva traducción al inglés del Misal que se pondrá a disposición de todo el mundo anglófono.

«Por esto es muy importante hacerlo bien --dijo a ZENIT el cardenal--. Uno de los grandes puntos de apoyo de la Iglesia es el hecho de ser mundial y el inglés es fundamentalmente el nuevo latín, aunque también el español está muy difundido. Es un hecho, por ejemplo, que el Misal en lengua inglesa se usa a menudo como el texto base para la Iglesia en Asia y África».

El cardenal Pell añadió: «Tenemos la oportunidad de crear una traducción inglesa que las generaciones podrán usar. Es estimulante, porque el lenguaje, cuando se usa con cuidado, puede llevarnos a Dios».

El cardenal parece tener confianza en el hecho de que la nueva traducción ayudará también a reforzar la dimensión trascendental del culto.

«Los procedimientos ya se han establecido y se está trabajando bien. Las traducciones han sido entregadas a las conferencias episcopales anglófonas, para una revisión, y las reacciones han sido muy positivas».

El purpurado sostiene que «el desafío más grande es el de poner en marcha el proceso, lograr formar los equipos y trabajar». Durante su visita, Pell dijo haber observado que el sistema está produciendo traducciones de buena calidad. «La versión de los ejemplares que hemos visto es fiel al latín y al mismo tiempo presenta textos de calidad literaria y comprensibles».