Lombardi: es necesario “rezar más intensamente” por la Iglesia en China

Editorial en “Octava Dies” para el Centro Televisivo Vaticano

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 23 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- El llamamiento del Papa Benedicto XVI a unirse a la Jornada de Oración por la Iglesia en China, el 24 de mayo, dirigido el pasado miércoles al término de la Audiencia general (cfr. ZENIT, 18 de mayo de 2011), “merece una reflexión por lo que quiere ser por encima de todo, es decir, una llamada a la oración”.

Así lo afirma Federico Lombardi, S.I., director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, en el último editorial de Octava Dies, semanario informativo del Centro Televisivo Vaticano.

“El Papa cree en la fuerza de la oración, y nos invita a 'confiar en que, con la oración, podemos hacer algo muy real' por esa Iglesia”, observa el portavoz vaticano.

El padre Lombardi ofrece también un recuerdo personal: “Hace más de veinte años, mientras me encontraba en China por algunos días, tras haber celebrado con gran emoción la Eucaristía con algunos hermanos en la habitación interior del alojamiento de una familia, un anciano sacerdote me hizo en francés una única pregunta: '¿Cómo está de salus el Soberano Pontífice?'. Eran años en los que Internet no existía, y ciertamente los medios de comunicación chinos no hablaban del Papa”.

“Comprendí de repente con cuánta fidelidad y amor los católicos chinos seguían desde hacía décadas viviendo y rezando en unión espiritual con el Papa y la Iglesia de Roma, y me conmoví”, confiesa.

“De esta unión y de su importancia habla por tanto el Papa, y ésta nos invita a cultivar y manifestar también por nuestra parte dirigiéndonos al Señor a través de 'María auxilio de los cristianos', como la veneran los chinos en el famoso Santuario de Sheshan en Shanghai”, añade el padre Lombardi.

El portavoz recuerda también que el Papa dice que los fieles chinos “tienen derecho a nuestra oración, tienen necesidad de nuestra oración”.

“Precisamente porque la situación de la Iglesia en China está hoy marcada por el sufrimiento y por presiones contrarias a la unión”, concluye el sacerdote jesuita, “debemos rezar más intensamente”.