Lombardi llama al “respeto y amistad sin miedo” hacia la revolución árabe

Editorial del semanario “Octava Dies”

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 25 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- A pesar del dolor y de la preocupación causadas por la resistencia violenta al movimiento en favor de una mayor democracia en los países árabes, se trata de un cambio “esperanzador”, ante el que Occidente “no debe interferir”, pero sí “ofrecer ayuda”.

Así lo afirma el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, en su editorial de esta semana para el semanario Octava Dies del Centro Televisivo Vaticano.

El portavoz vaticano exhorta a “no tener miedo” ante los cambios que se están produciendo, sino a “entrar en diálogo positivo” con las poblaciones de estos países.

“Las violencias que acompañan – particularmente en Libia – la resistencia a la extensión del movimiento de transformación de la situación política en los países árabes son, naturalmente, fuente de grandísimo dolor por el sufrimiento de las víctimas y de las poblaciones, además de preocupación por el resultado del proceso en curso”, reconoció Lombardi.

“La violenza corre el riesgo de hacer muy difícil la pacificación”, admitió.

Sin embargo, recalcó, esta “gran revolución” es mirada “con ojos de esperanza por expertos observadores como una posible primavera en el mundo árabe”.

Ante los acontecimientos, añadió, “los pueblos occidentales reconocen haber sido pillados en gran parte por sorpresa”.

“Muchos comprenden que todo verdadero crecimiento de los pueblos árabes en la libertad y en la democracia debe nacer ante todo desde dentro de ellos, sin interferencias externas contraproducentes”.

Otros, sin embargo, “tienen miedo y tienden a cerrarse a la defensiva”.

Desde el punto de vista de la Santa Sede, afirmó, “además del debido respeto, son necesarias la disponibilidad y la iniciativa, para ayudar de forma concreta en las situaciones de dificultad que toda transformación profunda trae consigo, y también la amistad y el diálogo entre pueblos y culturas, hoy más que en el pasado”.

Subrayando que se trata de un movimiento juvenil, el portavoz vaticano señaló “dos componentes importantes a tener presentes”.

El primero es que “gracias a los vínculos con la emigración, muchos tienen una idea positiva del mundo europeo, de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad”.

El segundo es que gracias a las nuevas posibilidades de comunicación, agregó, “muchos se sienten abiertos al diálogo y deseosos de insertarse en una comunidad mundial”.

“Como siempre, las nuevas posibilidades están conectadas también con nuevos reisgos. Pero si no son utilizadas para sus aspectos positivos, los negativos ciertamente prevalecerán”.

Por último, el padre Lombardi llama al diálogo y a la cercanía: “si cerca de nosotros, en la orilla meridional del ya estrechísimo mar que es el Mediterráneo, hay innumerables jóvenes deseosos de un crecimiento humano en mayor libertad, no podemos dejar de hacer todo lo que esté en nuestras manos para entrar sin miedo en diálogo positivo con ellos, aprendiendo mutuamente nuestras distintas lenguas”, concluyó.