Loreto acoge el gran congreso mundial sobre emigración e integración

Una iniciativa de los Sclabrinianos para afrontar el desafío del s. XXI

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ROMA, 24 julio (ZENIT.org).- Desde ayer, hasta el 29 de julio tiene lugar en Loreto el III Mitin sobre la Integración que en esta edición lleva el título «Europa, memoria y futuro». Más de 70 ministros, políticos y agentes sociales participan en las más de 60 horas de conferencias, mesas redondas y espectáculos. Se calcula que el número total de participantes será de unas 15 mil personas.



Los organizadores del encuentro son los Misioneros de San Carlos (Scalabrinianos), cuyo carisma ha sido desde siempre atender a los emigrantes. Con esta iniciativa pretenden ir más allá de los fríos números y de las estadísticas que explican el fenómeno de la emigración para buscar más bien caminos reales de integración entre personas de culturas diferentes.

La madrina del encuentro es Edith Stein, una mujer judía que llegó a ser una de las grandes filósofas alemanas de la primera mitad del siglo XX y que, tras haberse convertido y entrado como religiosa en el Carmelo, fue asesinada con su hermana en una cámara de gas de Auschwitz. Al ser proclamada santa y co-patrona de Europa por la Iglesia se ha convertido también en un nuevo motivo de esperanza para quien como ella ha tenido que dejar su casa a la fuerza.

El encuentro de Loreto tiene lugar en un momento en el que la Unión Europea y otros países discuten pautas para promover la integración (o el control de los nuevos flujos migratorios). Ghi Serafen Ielemon, de Burkina Faso, directivo de la Asociación «Ningún lugar está lejos», participante en el Mitin, explica a «Zenit»: «Creo que se requiere una mayor sensibilización de la opinión pública y una mayor responsabilidad por parte de las instituciones políticas. Muchas veces se dice que los países de Europa tienen necesidad de inmigrantes. Está bien, pero estos inmigrantes tienen que ser integrados a través de un proceso cultural y productivo, tienen que ser considerados ciudadanos con plenos derechos y con todas las garantías propias del ser humano. Creo que este es el desafío más grande que tiene que afrontar Europa y su democracia en el siglo XXI: volver a dar dignidad a los inmigrantes».

Giovanni Conso, presidente emérito de la Corte Constitucional de Italia, considera que para responder a este desafío es necesario crear las estructuras adecuadas para que la acogida sea verdadera. «La cultura se forma lentamente --explica--, no nace de la noche a la mañana. Se requiere una reflexión atenta sobre los diferentes aspectos: el económico, el laboral, la jubilación, el respeto de legalidad por parte de los inmigrantes y una entrada que no sea superficial o precipitada, sino que esté acompañada por una auténtica acogida. Creo que poco a poco todos comprenderán que sólo se puede avanzar por el camino de la conciliación».