Los arzobispos metropolitanos, “pastores a ejemplo de Jesús”, dice el Papa

En la audiencia tras la entrega del Palio

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de junio de 2008 (ZENIT.org) El Palio que Benedicto XVI ha entregado este domingo a los 40 arzobispos metropolitanos nombrados en el curso del último año muestra que éstos “están llamados a ser pastores a ejemplo de Jesús”.

El Papa lo ha subrayado este lunes por la mañana recibiendo en audiencia a los prelados en el Aula Pablo VI, subrayando que el palio “simboliza la profunda unión del pastor con el sucesor de Pedro y la solicitud pastoral del Arzobispo respecto de su pueblo”.

Entre los prelados estaban presentes el Patriarca de Jerusalén de los Latinos, monseñor Fouad Twal, y monseñores Francisco Pérez González, de Pamplona y Tudela, Lorenzo Voltolini Esti, de Portoviejo, Andrés Stanovnik, de Corrientes, Óscar Urbina Ortega, de Villavicencio y José López Castillo, de Barquisimeto, y arzobispos provenientes de todas partes del mundo.

El Palio “esta hecho de lana de oveja como símbolo de Jesucristo, el Cordero de Dios que toma sobre sí los pecados del mundo, y el Buen Pastor que vigila sobre su rebaño”, explicó el Papa, hablando en inglés.

Como símbolo de la tarea del obispo, “recuerda también a los fieles el deber de sostener a los pastores de la Iglesia con sus oraciones y de cooperar generosamente con ellos para difundir el Evangelio y para el crecimiento d ella Iglesia de Cristo en santidad, unidad y amor”.

Hablando en español, el Papa ha pedido a los arzobispos de “buscar en todo momento” la comunión entre los Obispos de la provincia eclesiástica que presiden y con el Obispo de Roma.

“Exhorto a todos aquellos que han querido venir con vosotros en este hermoso acontecimiento a que no dejen de rezar por vosotros, para que continuéis guiando el rebaño que os ha sido encomendado a vuestros cuidados pastorales con gran caridad, de modo que Cristo, por el que los Santos Apóstoles Pedro y Pablo derramaron su sangre, sea cada vez más conocido, amado e imitado”, añadió.

Recordando que el 28 de junio se abrió el Año Paulino, que se celebra por el bimilenario del nacimiento de san Pablo, el Pontífice observó que “la imagen del cuerpo orgánico aplicada a la Iglesia es uno de los elementos fuertes y característicos de la doctrina del Santo”, motivo por el cual desea “confiar a cada uno de vosotros, queridos arzobispos, a su celeste protección”.

“Que el Apóstol de los gentiles os ayude a hacer crecer las Comunidades a vosotros confiadas, unidas y misioneras, concordes y coordinadas en la acción pastoral, animadas por el constante desafío apostólico”, auspició.

Para todo pastor -afirmó- la condición de su servicio es el amor a Cristo, al que nada debe anteponerse”.

Recordando la pregunta de Jesús a Pedro, “Simón hijo de Juan, ¿me amas?”, el Obispo de Roma expresó la esperanza de que esta pregunta “resuene siempre en vuestro corazón” y “suscite cada vez, nueva y conmovedora, nuestra respuesta: 'Señor, tú lo sabes todo; tu sabes que te quiero”.

“De este amor por Cristo emana la misión: 'Apacienta a mis ovejas'; misión que se resume ante todo en dar testimonio de Él, el Maestro y el Señor: '¡Sígueme!'”.

“Que esta sea nuestra alegría, mientras que es ciertamente nuestra cruz: suave y ligera, porque es cruz de amor”, concluyó.