Los benedictinos, testigos de Dios en un mundo secularizado; constata el Papa

Alienta el diálogo con monjes de otras religiones y el impulso del ecumenismo

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CASTEL GANDOLFO, jueves, 23 septiembre 2004 (ZENIT.org).- En un mundo secularizado, Juan Pablo II alentó este jueves a las comunidades de benedictinos y benedictinas a ofrecer el testimonio de una vida que pone a Dios en el centro.



«Permaneced fieles a vuestra historia», exhortó el Santo Padre al recibir en la residencia pontificia de Castel Gandolfo a los participantes en el Congreso de los Abades y de los Priores Conventuales de la Confederación Benedictina y en el encuentro de la Comunión Internacional de las Benedictinas («Communio Internationalis Benedictarum»).

«Nuestro mundo secularizado tiene una deuda con vosotros por el testimonio de vuestras comunidades, que ponen a Dios en el centro», constató.

«Muchos obispos piden contar en sus diócesis estos espacios vitales de encuentro con el Señor --añadió el Santo Padre--. A través de la liturgia, el estudio y el trabajo, sed ejemplo de vida cristiana plenamente orientada a Dios, respetuosa del hombre y de la creación».

El obispo de Roma confesó su satisfacción al comprobar que la «gran Familia benedictina», está «redescubriendo cada vez más vuestro patrimonio común».

Como consigna les dejó las palabras de la Regla de San Benito «nada absolutamente antepongan a Cristo» (72,11).

«Fieles a esta regla de vida, experimentaréis un futuro rico de dones de Dios», explicó.

Del 21 al 29 de septiembre se está celebrando Ateneo Pontificio San Anselmo de Roma el congreso de los abades de la Confederación Benedictina que lleva por tema: «La globalización como un dato del desarrollo del mundo contemporáneo».

El encuentro se celebra cada cuatro años y tiene por objetivo, según explican fuentes benedictinas, hacer un balance sobre la vivencia del carisma benedictino en el mundo de hoy.

En el congreso participan 230 abades en representación de unos ocho mil monjes benedictinos esparcidos por el mundo.

El Papa alentó asimismo los contactos que los benedictinos han entablado con monjes y monjas de otras religiones y reconoció que «se trata de relaciones significativas que pueden revelarse fecundas».

Les alentó, además, a promover el diálogo con los cristianos de otras confesiones, en particular con los de Europa oriental, en su mayoría ortodoxos.

«El monaquismo constituye una plataforma natural para la comprensión mutua --reconoció--. Esto es sumamente importante en este momento histórico para que Europa conserve sus raíces cristianas».

En el congreso se han invitado a cinco representantes de otras confesiones cristianas y a veinticuatro religiosas benedictinas.

En el encuentro, el Papa, como él mismo explicó escuchó las «preocupaciones e inquietudes» que experimentan en estos momentos las comunidades benedictinas.

«No os dejéis desalentar por los problemas de nuestro tiempo --les dijo--. Dios sigue su obra en vosotros y con vosotros según su estilo, como preanunció Jesús a los discípulos: «"En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo"».

La «Communio Internationalis Benedictarum» (CIB), designa a todas las Comunidades Benedictinas femeninas del mundo, reconocidas por el abad primado y registradas en el «Catalogus Monasteriorum O.S.B.» como benedictinas. Este nombre se acordó en noviembre de 2001 tras haber enviado una consulta a todas las comunidades.