Los carmelitas descalzos festejan los veinte años de su regreso a Praga

Tras decenios de comunismo y persecución religiosa, volvieron a custodiar la imagen del Niño Jesús de Praga

Roma, (Zenit.org) Redacción | 1028 hits

Expulsados por José II de Habsburgo en 1784, los carmelitas han tenido que esperar el fin del régimen comunista para volver a la “ciudad de oro”. Y sólo en 1993 el gobierno restituyó a los religiosos el Santuario de Santa María de la Victoria, en el que desde hace casi seis siglos se custodia la imagen del Niño Jesús de Praga.

Tras decenios de comunismo y de persecución religiosa, los monjes encontraron el santuario en condiciones terribles, como relata a Ayuda a la Iglesia Necesitada el padre Anastasio Roggero, a quien en 1993 el entonces arzobispo de Praga, cardenal Miroslav Vlk, confíó Santa María de la Victoria.

“En la época, era provincial de los carmelitas en Liguria –recuerda el religioso- y tras haber estado durante treinta años en el Santuario del Niño Jesús de Praga en Arenzano, no me hacía a la idea de tener que custodiar la iglesia en la que nació la devoción que ha marcado toda mi vida”.

El padre Anastasio describe el grave estado de degradación en el que encontró el santuario. En la sacristía, había un viejo piano sobre el que se extendía la colada, mientras que la cripta y otros locales estaban reducidos a un amasijo de ruinas. Los altares y los bancos estaban inservibles y una de las tres campanas había sido quitada para utilizar el metal en la construcción de cañones de guerra. Pero milagrosamente el Niño Jesús de Praga estaba todavía allí, tras haber sido abandonado durante muchos años en un altar lateral.

Hoy más de un millón de personas de todo el mundo acuden cada año al Santuario de Santa María de la Victoria para ver a “Jezulàtko”, el “Pequeño Rey”, como es afectuosamente llamado el Niñito de Praga en lengua checa. “Tras veinte años, registramos el constante crecimiento del número de fieles que llegan de cada continente para rezar a Jesús Niño”.