Los católicos celebran 10 años de libertad religiosa en Siberia

En todas las iglesias elevan una oración conjunta de acción de gracias

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NOVOSIBIRSK, 4 abr 2001 (ZENIT.orgFIDES).- La Iglesia católica en Siberia está recitando en estas semanas un himno de acción de gracias a Dios en el décimo aniversario del regreso de la libertad religiosa a esas tierras.



El obispo Joseph Werth, administrador apostólico de Siberia occidental, ha distribuido una oración en iglesias, comunidades y casas de los católicos, en la que ante todo se recuerda el sacrificio de los mártires del siglo XX, «sobre quienes la Iglesia, en estos años, ha basado su crecimiento».

Hace diez años, el 13 de abril de 1991, renacieron en Rusia las primeras estructuras eclesiásticas después de más de setenta años de ateísmo impuesto por el Estado. Después de la «Revolución de Octubre» de 1917, el gobierno ruso secuestró todos los bienes de la Iglesia católica. En 1923 comenzó la destrucción sistemática y completa de la red eclesial: las iglesias fueron cerradas, las parroquias suprimidas y sacerdotes y laicos deportados o asesinados.

Desde 1990-1991 se permite la libre profesión de la fe y los fieles pueden reunirse sin temor para rezar juntos. De los 150 millones de habitantes de estas regiones, cerca de 200.000 son católicos. Una discutida ley sobre las religiones, aprobada en 1997, pone sin embargo límites a la Iglesia católica.

Otros problemas urgentes son la escasez de sacerdotes y de laicos adecuadamente formados para la pastoral en las parroquias, con frecuencia muy distantes unas de otras en un inmenso territorio, y la falta de edificios para la Misa y la catequesis.

La oración distribuida fuera de Siberia por la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada invita a alabar a Dios «por las jóvenes generaciones que son el futuro de nuestra Iglesia y de nuestro país y que han redescubierto el mundo espiritual», en particular da gracias por las nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que comienzan a surgir en Siberia.

Por último, la oración escrita por monseñor Werth pide «perdón por todos nuestros pecados y errores, y por cada día y hora que no hemos hecho que fructifique este tiempo de gracia».

Ayuda a la Iglesia Necesitada, en los cinco últimos años, ha puesto a disposición, cerca de 15 millones de marcos alemanes para la construcción de iglesias y parroquias, la formación de seminaristas y religiosos, y para dotar a los agentes pastorales de vehículos que les permitan superar las enormes distancias de Siberia.