Los cristianos en política no buscan ideologías sino servir; aclara el Papa

El Papa anima a un compromiso político basado en la coherencia personal

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 21 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI destacó hoy el reto del “compromiso social y político, un compromiso fundado no sobre ideologías o intereses de parte, sino sobre la elección de servir al hombre y al bien común, a la luz del Evangelio”.

El Papa recibió este viernes en audiencia en el Palacio Apostólico del Vaticano a los participantes de la 24ª asamblea plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos, que se está celebrando con el tema Testigos de Cristo en la comunidad política.

Destacó que “los cristianos no buscan la hegemonía política o cultural, sino, allí donde se comprometen, son movidos por la certeza de que Cristo es la piedra angular de toda construcción humana”.

Y afirmó que la política es un ámbito muy importante del ejercicio de la caridad. “Ésta pide a los cristianos un fuerte compromiso para la ciudadanía, para la construcción de una vida buena en las naciones, como también para una presencia eficaz en las sedes y en los programas de la comunidad internacional”, dijo.

Testigos de Cristo en la comunidad política

“Se necesitan políticos auténticamente cristianos, pero aún más fieles laicos que san testigos de Cristo y del Evangelio en la comunidad civil y política”, afirmó.

“Esta exigencia debe estar bien presente en los itinerarios educativos de las comunidades eclesiales y requiere nuevas formas de acompañamiento y de apoyo por parte de los Pastores”, continuó.

En este sentido, Benedicto XVI destacó que “la pertenencia de los cristianos a las asociaciones de fieles, a los movimientos eclesiales y a las nuevas comunidades puede ser una buena escuela para estos discípulos y testigos, apoyados por la riqueza carismática, comunitaria, educativa y misionera propia de estas realidades”.

Sabiduría política

El Papa destacó que “se trata de un desafío exigente” de unos tiempos en los que “se han derrumbado los paradigmas ideológicos que pretendían, en un pasado reciente, ser la respuesta “científica” a esta cuestión”.

“La difusión de un confuso relativismo cultural y de un individualismo utilitarista y hedonista debilita la democracia y favorece el dominio de los poderes fuertes”, advirtió, y “hay que recuperar y revigorizar una auténtica sabiduría política”.

Esta “sabiduría política” que propone el Papa requiere “ser exigentes en lo que se refiere a la propia competencia; servirse críticamente de las investigaciones de las ciencias humanas; afrontar la realidad en todos sus aspectos, yendo más allá de todo reduccionismo ideológico o pretensión utópica; mostrarse abiertos a todo verdadero diálogo y colaboración”.

Y todo ello,teniendo presente que la política es también un complejo arte de equilibrio entre ideales e intereses, pero sin olvidar nunca que la contribución de los cristianos es decisiva sólo si la inteligencia de la fe se convierte en inteligencia de la realidad, clave de juicio y de transformación”.

Sacerdotes y laicos

Al dirigirse a los miembros del Consejo Pontificio para los Laicos, destacó que la composición del dicasterio, con sacerdotes y una mayoría de laicos de todo el mundo, ofrece una imagen significativa de la Iglesia.

Y se refirió a esta Iglesia como una “comunidad orgánica” “cuyo sacerdocio común, propio de los fieles bautizados, y el sacerdocio ordenado, hunden sus raíces en el único sacerdocio de Cristo, según modalidades esencialmente diversas, pero ordenadas la una a la otra”.

Destacó el agradecimiento por tantos sacerdotes que “día tras día, acompañan el camino de los christifideles laici, proclamando la Palabra de Dios, comunicando su perdón y la reconciliación con Él, llamando a la oración y ofreciendo como alimento el Cuerpo y la Sangre del Señor”.

“Es desde este misterio de comunión de donde los fieles sacan la energía profunda para ser testigos de Cristo en toda la concreción y el espesor de sus vidas, en todas sus actividades y ambientes”, recordó.

Y continuó destacando que al mismo tiempo, toca a los fieles laicos mostrar concretamente en la vida personal y familiar, en la vida social, cultural y política, que la fe permite leer de una forma nueva y profunda la realidad y transformarla”.

También “que la esperanza cristiana alarga el horizonte limitado del hombre y le proyecta hacia la verdadera altitud de su ser, hacia Dios; que la caridad en la verdad es la fuerza más eficaz capaz de cambiar el mundo”.

Y “que el Evangelio es garantía de libertad y mensaje de liberación; que los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia – como la dignidad de la persona humana, la subsidiariedad y la solidaridad – son de gran actualidad y valor para la promoción de nuevas vías de desarrollo al servicio de todo el hombre y de todos los hombres”.

“Compete también a los fieles laicos participar activamente en la vida política, de modo siempre coherente con las enseñanzas de la Iglesia”, añadió,

Y ello, concluyó, “compartiendo razones bien fundadas y grandes ideales en la dialéctica democrática y en la búsqueda de un amplio consenso con todos aquellos a quienes importa la defensa de la vida y de la libertad, la custodia de la verdad y del bien de la familia, la solidaridad con los necesitados y la búsqueda necesaria del bien común”.