Los cristianos pueden dar juntos testimonio creíble del valor de la Creación, alienta el Papa

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MANAUS, martes, 18 julio 2006 (ZENIT.org).- Un mensaje de adhesión ha hecho llegar Benedicto XVI a los valores que inspiran el VI Simposio «Religión, Ciencia y Medio Ambiente» que, organizado por el patriarca [ortodoxo] ecuménico de Constantinopla --Bartolomé I--, se celebra en Brasil del 13 al 20 de julio con la participación de doscientos delegados.



El cardenal Roger Etchegaray –presidente emérito de los Consejos Pontificios Justicia y Paz, y «Cor Unum»--, que participa en el evento, se encargó de hacer llegar las palabras del Papa al encuentro --que acoge la región septentrional amazónica de Manaus en torno al tema «Río del Amazonas: fuente de vida»-- con la convicción de que la religión tiene un papel determinante en la protección del medio ambiente.

Existen «objetivos prácticos y de supervivencia del hombre que pueden y deben reunir a todas las personas de buena voluntad», dice el Papa en su mensaje, que cita «Radio Vaticana».

Expresa igualmente adhesión «a los valores de los que el Simposio es portador», tales como los esfuerzos a favor del medio ambiente --«cuyo deterioro tiene profundas repercusiones en las poblaciones»-- y como la voluntad de proseguir en el camino del diálogo ecuménico.

Y en la labor de protección de la Creación Benedicto XVI hace referencia al empeño común de católicos y ortodoxos, visto como «un ejemplo de esa colaboración» que los unos y los otros «deben buscar con constancia para responder al llamamiento de un testimonio común».

«Ello supone que todos los cristianos cultiven en lo más íntimo la apertura de ánimo que está dictada por la caridad y hunde su raíz en la fe –añade el Papa--. De este modo ellos podrán ofrecer juntos al mundo un testimonio creíble de su sentido de responsabilidad por la tutela de la Creación».

Según la emisora pontificia, Bartolomé I acogió con satisfacción estas palabras y quiso anunciar la visita del Papa a Turquía a finales de noviembre, un viaje que está en la intención de Benedicto XVI.

Participa también en los trabajos de este Simposio el presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil, el cardenal Geraldo Majella Agnelo, según el cual «religión y ambiente son dos cosas íntimamente unidas e interdependientes», además de que subraya «la importancia» de «la conservación del ambiente para la dignidad del hombre».

Para el purpurado, la participación católica en este encuentro es muy oportuna, dada la proximidad de la «Campaña de la Fraternidad que se desarrollará sobre la pastoral y la fraternidad, y la Amazonia, durante la Cuaresma» próxima, explicó a la emisora pontificia.

El cardenal Majella habló de los pueblos indígenas que habitan en la Amazonia; apuntó el compromiso de la Iglesia en Brasil hacia estas poblaciones: «vomo Iglesia queremos que haya verdaderamente una fraternidad»; «nuestra fraternidad cristiana, verdaderamente, no tiene límites de territorio».

«Debemos respetarnos y querernos, y hacer el bien de la humanidad, porque el medio ambiente, aquí, forma parte del futuro de la humanidad», reflexionó.

El presente Simposio, iniciado en Manaus, brinda a sus participantes la oportunidad de visitar comunidades tradicionales, conocer la realidad local y encontrarse con especialistas que trabajan en la región.

De ahí las visitas programadas a la ciudad de Santarém, en el estado de Pará, o al Parque Nacional de Jaú, municipios de Novo Airão y Barcelos, en el estado del Amazonas.

En viajes en embarcaciones por el río Amazonas, representantes locales e internacionales tienen momento de debatir temas relativos a la ética medioambiental y asuntos relevantes para la Amazonia, tales como la pérdida de la biodiversidad, la deforestación, los desafíos que enfrentan los pueblos indígenas, etcétera.

De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, este Simposio reúne a unos doscientos participantes entre científicos, teólogos, líderes religiosos, especialistas en medio ambiente, representantes de organismos internacionales, jefes indígenas y periodistas de todo el mundo.

Se trata del sexto de una serie de simposios, celebrados también en embarcaciones que navegaron por las aguas del Egeo (1995), del Mar Negro (1997), del Adriático (2002), del Báltico (2003) y del río Danubio (1999).

Está organizado por la ONG «Religión, Ciencia y Medio Ambiente», vinculada a la Iglesia ortodoxa, con el co-patrocinio del secretario general de la ONU, Kofi Annan.