«Los cristianos tenemos un deber hacia Tierra Santa»

Entrevista con el obispo Vives i Sicilia después de peregrinar a los Santos Lugares

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SEO DE URGELL, domingo, 21 enero 2007 (ZENIT.org).- A su regreso de la peregrinación con otros obispos del mundo (Zenit, 12 enero 2007), el delegado de la Conferencia Episcopal Española para Tierra Santa, monseñor Joan Enric Vives i Sicilia, pide a los cristianos que visiten los Santos Lugares “sin miedo”.



El pasado jueves, al finalizar el encuentro de obispos de distintas conferencias episcopales de Norteamérica y Europa con la Asamblea de Ordinarios de Tierra Santa, se emitió un comunicado en el que los prelados proponen romper el círculo de desesperación en la zona (Zenit, 18 enero 2007).

Obispo de Urgell y copríncipe de Andorra, monseñor Vives reconoce, en esta entrevista concedida a Zenit, que en Tierra Santa “la comunidad cristiana es una pequeña minoría, pero es semilla de gozo y esperanza, y debe contar con el apoyo de toda la cristiandad”.

--A su regreso de Tierra Santa, los obispos participantes en la peregrinación piden que los peregrinos continúen visitando el país. ¿Es más necesario que nunca?

--Monseñor Vives: Después de los combates del sur del Líbano del pasado verano, conviene que los peregrinos vuelvan a visitar los Santos Lugares, sin miedo y siempre con el interés por fortalecer la fe en el Hijo de Dios hecho hombre por nosotros y el conocimiento de su país y de sus huellas.

Sobre todo a través de las agencias cristianas, que están muy bien preparadas, podrán comprobar la acogida cálida y esperanzada de las comunidades cristianas de Tierra Santa. Se trata de visitar los Santos lugares de nuestras Escrituras y las piedras vivas de las actuales comunidades que nos transmiten su fe.

--Además de la oración, ¿qué pueden hacer los cristianos de otras partes del mundo por Tierra Santa?

--Monseñor Vives: Ciertamente debemos creer y confiar más en el poder de la oración por la paz, el perdón y el reconocimiento mutuo de los hermanos enfrentados.

También debemos ser valientes y peregrinar hacia aquellos lugares, interesándonos por la situación concreta de las comunidades que allí testimonian la fe con tanta fortaleza de ánimo.

Y podemos y debemos compartir sus necesidades con auténtica solidaridad por nuestra parte. Si hay que ayudar a todos los que necesitan apoyo y reconstrucción, más aún a los que viven en aquellos lugares sagrados para nosotros.

Y ya que reconocemos los derechos de aquellos dos pueblos, Israel y Palestina, a vivir en paz, justicia y libertad, ser una voz de moderación y de paz ante las autoridades locales y también ante las autoridades de nuestros propios países.

Debemos sostener como hermanos a los que allí son una minoría, pero muy significativa.

--¿Qué cambios ha percibido en esta nueva peregrinación?

--Monseñor Vives: En el lado israelí hay mucho miedo e inoperancia, y en el lado palestino desesperación y una gran frustración después de las últimas elecciones democráticas.

La guerra del Líbano, la situación de Irak y la tensión con Irán planean sobre el proceso de paz, que se vislumbra con grandes dificultades.

La situación no ha mejorado en este último año, sino que continúa siendo muy difícil, y se ve gravísima en la Franja de Gaza, en Belén y en Galilea.

Hemos podido visitar aquellas poblaciones aisladas, que no ven salida a su penosa situación.

La comunidad cristiana es una pequeña minoría, pero es semilla de gozo y esperanza, y debe contar con el apoyo de toda la cristiandad.

He regresado muy impresionado por la labor pastoral que en Gaza se realiza de cara a los niños y jóvenes cristianos y musulmanes, que conviven en armonía, así como por la buena relación existente con las autoridades civiles y religiosas de Gaza.

--¿Cuál es la reacción de los gobernantes israelíes y palestinos cuando ven el interés de la Iglesia Católica por esa tierra?

--Monseñor Vives: Supongo que comprenden que estemos ansiosos por la mejora de la vida diaria de los hermanos cristianos, y creo que valoran nuestra comunión con los obispos ordinarios de Tierra Santa, que preside Su Beatitud Michel Sabbah.

Saben que los cristianos tenemos un deber hacia Tierra Santa, a la cual por el bautismo pertenecemos de alguna manera todos, y que las comunidades cristianas de nuestros países occidentales desean ardientemente que se construyan puentes de paz y que se vean reafirmados en concreto los derechos de todos a vivir en una paz justa.

--¿Regresa usted más esperanzado o más preocupado que en otras ocasiones?

--Monseñor Vives: Me preocupa la debilidad de los actuales líderes de ambas partes, pero como nos decía el presidente Abbas, no podemos dejar de ser optimistas ahora que parece que los Estados Unidos desean implicarse de nuevo en el proceso de paz, y ojalá se puedan conseguir algunas mejoras concretas. Los cristianos no podemos perder nunca la esperanza.