Los derechos humanos son universales; no dependen de países o culturas

Intervención del obispo Martin ante representantes diplomáticos de Asia

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ROMA, 13 dic 2000 (ZENIT.org).- «Los derechos son universales, pues derivan de la dignidad propia de toda persona», lo subrayó ayer el obispo Dairmud Martin, secretario del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, al intervenir en un congreso en Roma ante representantes del cuerpo diplomático.



La conferencia del prelado, que llevaba por título «Un diálogo sobre los derechos humanos entre las civilizaciones», formaba parte del programa de un encuentro organizado por el Grupo de Embajadores de Asia ante la Santa Sede, en la Universidad Pontificia Urbaniana.

El objetivo del evento era promover una confrontación entre culturas y religiones sobre el tema universal de los derechos fundamentales.

En su intervención, monseñor Martin, recordó que Juan Pablo III dedicó el mensaje con motivo de la Jornada Mundial del año pasado precisamente al respeto de los derechos humanos, como condición necesaria para una convivencia pacífica entre los pueblos de la tierra.

«El diálogo entre las culturas --afirmó el prelado-- tiene que promover una intensa unidad de base para asegurar el pleno respeto de los derechos y de la dignidad humana sin degenerar en formas de individualismo, y tiene que sostener el significado profundo de la familia humana sin degenerar en formas de colectivismo», que ponen en peligro deberes y derechos propios de la persona.

A continuación, intervino el profesor Pei-Jung Fu, de la Universidad Nacional de Taiwán, quien pronunció una conferencia sobre el tema «La naturaleza humana a los derechos humanos, una interpretación positiva de los valores del confucianismo».

Por su parte, el profesor Mostafa Mohaghegh Damad de la Universidad de Teherán, afrontó la manera en que el Occidente y el Islam afrontan la cuestión de los prerrogativas fundamentales.

«En relación a los derechos humanos --afirmó el académico iraní-- los fieles del judaísmo, del cristianismo y del Islam, a pesar de sus diferencias, tienen en común la prioridad establecida por la igualdad de todos los hombres ante Dios».

La última intervención corrió a cargo de Harbrinderjit Singh Dillon, miembro de la Comisión sobre los Derechos Humanos de Indonesia, quien centró su atención en la manera en que el continente asiático vive, en sus múltiples realidades, la batalla por la realización y respeto de los derechos fundamentales.

En particular, mencionó la reciente crisis económica asiática, que ha demostrado la fragilidad del sistema económico, promotor de un desarrollo que margina de sus beneficios a parte de la población.