Los diplomáticos de la Santa Sede deben ser «testigos de Cristo», explica el Papa

Al recibir a los superiores y alumnos de la Academia Pontificia Eclesiástica

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 2 junio 2006 (ZENIT.org).- Al recibir a los sacerdotes que se preparan para formar parte del servicio diplomático de la Santa Sede, Benedicto XVI les explicó que su misión será eficaz en la medida en que sean «testigos de Cristo».



El pontífice recibió este viernes en audiencia a los superiores y alumnos de la Academia Pontificia Eclesiástica, que en el futuro ofrecerán sus servicios al Papa en las nunciaturas apostólicas o en la Secretaría de Estado.

En respuesta a las palabras que le dirigió el presidente de esta institución, que hunde sus raíces en el año 1701, el arzobispo español Justo Mullor García, antiguo nuncio en México, el pontífice insistió en los rasgos que deben caracterizar a los representantes del sucesor de Pedro ante las iglesias particulares y las naciones de todo el mundo.

Ante todo, les recomendó una vida de «oración», en la que «la relación con Dios sea constante, fiel, intensa y se convierta para cada uno en la savia vital de toda su existencia».

«Vuestra acción, de hecho, será eficaz en la medida en que os esforcéis por ser testigos de Cristo, Verdad que ilumina y orienta el camino de los pueblos», subrayó.

Los nuncios y representantes del Papa deben ser, dijo, heraldos «del Evangelio del amor, que es capaz de renovar los corazones y hace plenamente humana la convivencia en toda sociedad».

«Sólo si sois fieles a vuestra vocación ofreceréis un servicio válido a la Sede Apostólica».

El Papa insistió también en la «formación humana y teológica» que debe caracterizar a estos misioneros de la diplomacia.

«Hoy más que nunca es indispensable una cultura sólida, que junto a una necesaria formación teológica profundice en la doctrina perenne de la Iglesia y en las líneas directivas de la actividad de la Santa Sede a nivel eclesial e internacional», reconoció.

Por último, les pidió ser hombres de «comunión» para «poder comprender, amar, apoyar y alentar a toda comunidad cristiana, para ser por doquier fieles servidores del carisma de Pedro, que es un carisma de unidad y de cohesión para toda la comunidad eclesial».

Para poder entrar en la Academia Pontificia Eclesiástica, sus sacerdotes alumnos deben haber alcanzado la licencia en Derecho Canónico.

La vida de varios Papas del siglo pasado ha estado íntimamente ligada a esta Academia. León XIII, Benedicto XV, Pío XII y Pablo VI han sido alumnos o profesores de esta institución.