Los estados islámicos y China, campeones de la pena de muerte

Presentado el informe de la asociación «Nadie toque a Caín»

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ROMA, 20 junio 2001 (ZENIT.org).- La organización contra la pena de muerte «Nadie toque a Caín» acaba de presentar en Roma un informe en el que indica que casi dos mil personas fueron ejecutadas el año pasado en el mundo y más de la mitad tuvieron lugar en China.



Los primeros de esta lista, después del país asiático, son los países islámicos. Les sigue, después, Estados Unidos.

El documento afirma que en el año 2000 se dieron progresos en la lucha contra la pena de muerte: ya son 123 los países que han abolido total o parcialmente las ejecuciones; 72 la mantienen todavía.

En el 2000 hubo 1.290 ejecuciones en el planeta, en 18 países. De todas ellas 1.100 tuvieron lugar en China.

Después de China, Irak fue el país que ejecutó a un mayor número de personas (cerca de 400, según las autoridades de Bagdad, aunque según la oposición serían más de 2.000), seguido de Irán (al menos 153 ejecuciones), Arabia Saudita (121, todas mediante decapitación en público), Estados Unidos (85), Afganistán (al menos 30), República Democrática del Congo (20), Pakistán (17), Liberia (14), Jordania (8), y Cuba (6).

Los datos absolutos dicen poco. Habría que poner estas cifras en relación a la población de cada uno de estos países para comprender el alcance de la pena capital en el territorio. El lector puede hacer un sencillo cálculo de este tipo: Irak, con 20 millones de habitantes y 400 muertes declaradas ( una por cada 50.000 habitantes), ocupa el primer lugar, por encima de China, con 1.200 millones de habitantes y mil ejecuciones (una por cada 1,2 millones de habitantes).

Hubo también condenas a muerte en Bahamas, Bielorrusia, Burundi, Egipto, Filipinas, Japón, Guatemala, Kazajstán, Kuwait, Libia, Malasia, Qatar, Singapur, Somalia, Tailandia, Taiwán y Yemen.