Los gestos de Juan Pablo II, una «pedagogía» para el diálogo interreligioso

Según Brunetto Salvarani, autor de un «Vocabulario» sobre el argumento

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ROMA, lunes, 23 febrero 2004 (ZENIT.org).- En los gestos de Juan Pablo II se puede descubrir una «pedagogía» para el diálogo ecuménico e interreligioso, afirma Brunetto Salvarani, autor del volumen en italiano «Vocabulario mínimo del diálogo interreligioso. Para una educación al encuentro de las religiones».



Salvarani, dirigió hasta 1995 el Centro de Estudios Religiosos de la Fundación San Carlo de Módena. Es también asesor en temas ecuménicos e interreligiosos en «Cáritas Italia» y «Pax Christi», entre otras organizaciones

El «alfabeto del encuentro», explica, es «el vocabulario esencial del diálogo que, según mi opinión, todos estamos llamados a experimentar en la vida para ver en el otro no a un enemigo potencial, como estamos acostumbrados a hacer, sino a un hermano: conocimiento recíproco, acogida, escucha, benevolencia…».

«Son virtudes decisivas en este momento en países con un pluralismo religioso y cultural en aumento», afirma el autor en declaraciones a Zenit.

La «pedagogía del diálogo» debe comenzar por «una plena conciencia de la propia identidad», aclara. «Si dialogamos pues, poco o mal, es porque todavía somos poco cristianos, o cristianos tibios que tienen miedo de ser rechazados, según las palabras del Apocalipsis».

Como camino para el diálogo el autor propone tres sendas fundamentales: la Biblia, el Concilio Vaticano II y el magisterio de Juan Pablo II.

De hecho, reconoce, «me parece que la disminución de la centralidad de la Palabra de Dios, la dificultosa recepción del Concilio Vaticano II y una escucha desatenta del magisterio de Juan Pablo II están en la raíz de los problemas actuales del diálogo, ecuménico e interreligioso».

Estas tres sendas, explica, el Papa las sintetiza en una frase del Papa: «Para conocer la auténtica identidad de Cristo, es necesario que todos los cristianos vuelvan con renovado interés a la Biblia».

El libro, de hecho, comienza con la frase de Juan Pablo II «No tengáis miedo».

Entre los gestos de Juan Pablo II para promover la comprensión entre creyentes de las diferentes religiones, Salvarani cita, por ejemplo, «su llamamiento profético para que el 14 de diciembre del 2001, en plena guerra de Afganistán y a los tres meses del atentado a las Torres Gemelas, los hombres y mujeres de buena voluntad practicasen un día de ayuno con ocasión del último viernes del Ramadán».

«Contra toda mal pronosticada hipótesis de choque de civilizaciones, y contra toda forma de racismo y de islamofobia, no tenemos que dejarnos vencer por el miedo», añade.

Otro de los gestos del Papa que han impresionado al autor es «su constante recuerdo de las raíces judías de nuestra fe, que nos obliga a dejar atrás aquellas enseñanzas de desprecio que durante tantos siglos ha sido la cifra tremenda de las relaciones entre cristianos y judíos».

«Tengo todavía en la memoria su viaje al Muro Occidental de Jerusalén y su gesto de poner, según la tradición de los hijos de Israel, un trocito de papel personal con una petición de perdón por tantas culpas perpetradas durante la historia por los cristianos contra los judíos», concluye Salvarani.