Los líderes cristianos de Tierra Santa ven contradicciones en el boicot contra el gobierno palestino

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JERUSALÉN, miércoles, 12 abril 2006 (ZENIT.org).- Los líderes cristianos de Tierra Santa se han unido para denunciar las contradicciones de la comunidad internacional al boicotear al nuevo gobierno palestino que ha surgido de las últimas elecciones, después de haber asistido con los brazos cruzados a las injusticias que ha sufrido este pueblo.



Así lo denuncian los patriarcas, arzobispos y sacerdotes que guían las diferentes confesiones cristianas en la tierra de Jesús en el mensaje conjunto de Pascua que han publicado este miércoles.

«Sabemos que nuestra vida en esta tierra está llena de adversidades y frustraciones. Parece que ahora atravesamos un camino incierto o un estancamiento en la vida política», reconocen al referirse a las relaciones que se han creado entre los nuevos gobiernos de Israel y Palestina.

Los líderes cristianos hacen ante todo un llamamiento a la comunidad internacional «que ha decidido un boicot al pueblo palestino: no se puede permitir un boicot contra un pueblo al que se le impusieron e imponen opresiones e injusticias, mientras que la comunidad internacional hasta ahora ha estado paralizada a la hora de acabar con las opresiones, y más aún, esta parálisis dio origen a violencia, al terrorismo y a la humillación de personas».

«En vez de boicotear --considera el mensaje--, pedimos a la comunidad internacional que aproveche la oportunidad de esta fase del conflicto para tratar de acabar seriamente con el sufrimiento en nuestra tierra entre todos sus habitantes».

Dirigiéndose a los líderes israelíes y palestinos, el mensaje considera que «si existe voluntad sincera, se dará la capacidad para superar todos los obstáculos y lograr la seguridad, la paz y la justicia para todos, palestinos e israelíes».

Los líderes cristianos se dirigen después a las autoridades israelíes para afirmar que «las medidas unilaterales son otro aspecto del conflicto y de la permanencia de los sufrimientos de ambos pueblos».

Y a la Autoridad Palestina le piden que «sea un socio en la construcción de una paz».

La misiva concluye proponiendo un examen de conciencia a los cristianos preguntándoles: «¿Demostramos en nuestras vidas cotidianas que creemos en la Resurrección y que Jesús todavía está vivo y actúa a través de su Iglesia en el mundo y en nuestra Tierra Santa en la que vivió, murió y resucitó?».

Estos son los nombres que firman la carta:

Patriarca greco-ortodoxo Theofilos III de Jerusalén;
Patriarca latino Michel Sabbah de Jerusalén;
Patriarca armenio ortodoxo Torkom I Manooghian;
Padre Pierbattista Pizziballa, ofm, Custodio de Tierra Santa;
Arzobispo Anba Abraham, copto-ortodoxo;
Arzobispo Swerios Malki Murad, siro-ortodoxo;
Arzobispo Abouna Grima, etíope-ortodoxo;
Arzobispo Paul Sayyah, maronita;
Obispo Riah Abu el-Assal, anglicano;
Obispo Mounib Younan, luterano;
Obispo Pierre Malki, siro-católico;
Reverendo Raphael Minassian, armenio-católico;
Arhimandrita Mtanios Haddad, greco-católico.