Los migrantes podrían ser los nuevos evangelizadores de Europa

Diálogo con el capellán de los latinoamericanos en Roma con motivo de la Jornada Mundial del Migrante (II)

Roma, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 1305 hits

Hoy la Iglesia celebra la 99 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Una ocasión para pensar, rezar y hacer cosas más efectivas por los que llegan a los países desarrollados en pos de un sueño… Es evidente que no todos la pasan bien, pero el esfuerzo diario y la vivencia de su fe, se han convertido en un motor incesante que mueve familias enteras, economías nacionales e iglesias locales necesitadas de renovación.

Para analizar esta realidad, así como el mensaje del papa Benedicto XVI por esta Jornada, ZENIT conversó con el padre Luis Olivos, escalabriniano chileno, actual capellán de la Comunidad latinoamericana en Roma, cuya sede siempre activa y llena de migrantes está ubicada en la Iglesia de Santa María de la Luz en el tradicional barrio de Trastevere.

Ofrecemos a nuestros lectores la segunda y última parte de esta esperanzadora entrevista. 

Si nos fijamos en el origen del problema migratorio --también mencionado en el mensaje del papa--, podemos constatar que hay países en América Latina que con sus políticas empujan a las personas a abandonar el país. ¿Cuál es la "cara" que deberían presentar los gobiernos actuales?

--Padre Olivos: La cara de la honestidad, de la verdad, de no robar lo que no te pertenece, y cuidar aquello que te han encomendado. Si hay un grupo de políticos corruptos, ¿qué sale de eso? ¿Quién paga por esto? Siempre son los más desfavorecidos, ¿y quiénes son hoy en día los más desfavorecidos? No es el agricultor que vive en el campo, porque nunca le faltará la comida y la casa. ¡Los desventajados son nuestros jóvenes!, quienes ya graduados no saben adónde van a ir a parar... Porque la corrupción ha llegado a todos los niveles y no hay más puestos de trabajo; y esto no solo en América Latina.

Por eso, ¿en la educación de los migrantes es importante también una educación cívica, ética, con valores sociales que no sean solamente religiosos?

--Padre Olivos: Esto es lo que hace la Iglesia. El migrante quiere aprender siempre, quiere saber cómo moverse por aquí, cómo expresarse en la comunidad. La Iglesia, por tanto, ofrece cursos de educación cívica, de asistencia laboral, para el cuidado de ancianos, formación humana e idiomas. No solo enseñamos el italiano, sino también inglés y francés por si quieren buscar opciones en otros países. Todo esto se realiza para promover a las personas, más allá de lo que otros hacen por ellos.

Usted ya ha cumplido tres meses como capellán de la Comunidad latinoamericana, ¿cuál ha sido su impresión en este tiempo?

--Padre Olivos: Para mí fue un reencuentro, porque antes ya había estado aquí. Luego partí para la misión a España, y finalmente me han traído de nuevo aquí. El nuevo encuentro fue muy bello, ya que los migrantes siempre expresan su bondad y gratitud. Poco a poco, estamos caminando muy bien, gracias también a la ayuda de los implicados en este ámbito, como es el Vicariato de Roma y del santo padre, que nos ayuda mucho con las personas que están en necesidad.

¿El papa ayuda a los migrantes?

--Padre Olivos: La caridad del papa está siempre presente en situaciones concretas. Incluso la Conferencia Episcopal Italiana, cuando hay alguien que se debe repatriar a su país porque ha fallecido, inmediatamente ofrece su ayuda. Toda la Iglesia trabaja, por lo que estoy feliz de encontrar tantas dificultades, ya que no tenemos que resolverlas solos...

¿Cuáles son sus planes para la comunidad latinoamericana en Roma?

--Padre Olivos: Estamos reorganizando lo que se había desarrollado muy bien desde hace tiempo, exactamente doce años. En primer lugar, trabajamos ahora en un plan pastoral nuevo, a fin de trabajar con todos los centros de migrantes de América Latina. Les hemos pedido sus datos para saber quiénes los componen, y si hay alguien con necesidades específicas a quién acercarse.

¿Qué otras prioridades hay actualmente?

--Padre Olivos: Por cierto, la asistencia para el trabajo es una prioridad, incluso desde un punto de vista pastoral. Hoy en la realidad económica en la que vivimos, no es fácil encontrar un puesto de trabajo para los inmigrantes, pero por lo menos les damos tiempo para desahogarse; permitirles que hablen y digan lo que tienen dentro, me parece muy importante. Los centros de escucha y de acogida, donde las religiosas y voluntarios pasan muchas horas por amor a Dios, son fundamentales. Pero aún son muchos los que vienen por comida --por desgracia cada vez más y más--, y los alimentos no son suficientes para todos.

En el mensaje del año pasado, el papa también dijo que los migrantes deben ser evangelizadores de la Nueva Evangelización. ¿Se viene desarrollando este punto en la pastoral con los migrantes?

--Padre Olivos: Claro que sí. Los centros que tenemos, están en pie gracias a los agentes de pastoral laicos, quienes ofrecen sus horas de descanso para ayudar gratuitamente y con amor a estas personas. Hay grupos de misioneros que acompañan a los presbíteros, forman a los migrantes en los sacramentos, tienen a cargo la catequesis. Ciertamente, esto es un testimonio.

Viéndolo así, ¿los migrantes podrían ser los nuevos evangelizadores de Europa?

--Padre Olivos: Sí, porque es como un volver atrás. La cruz vino de aquí, y retorna a través de la evangelización. No cabe duda de que este es el plan de Dios. Porque el amor se paga solo con amor...

La primera parte de esta entrevista puede leerse en: www.zenit.org/article-44118?l=spanish.

El mensaje del papa por la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2013 puede leerse en: www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/migration/documents/hf_ben-xvi_mes_20121012_world-migrants-day_sp.html