Los misioneros denuncian la falsa imagen que se da de África

Congreso de la familia misionera de los Combonianos

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ROMA, 29 oct (ZENIT.org).- Hay que mirar a Africa más allá de los estereotipos occidentales, poniendo en evidencia el camino que el continente está realizando. Este es el mensaje que surge de los tres días de trabajo en el congreso «Romper el silencio-Paz para Africa», organizado por la Familia misionera comboniana en Roma.



Asimismo, los misioneros piden a los políticos africanos que se hagan cargo del propio destino, pensando en el bien común, en vez de echar siempre la culpa al colonialismo.

Del 26 al 28 de octubre, políticos, misioneros, periodistas, se encontraron junto a monseñor Laurent Monsengwo Pasinya, presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) y arzobispo de Kisangani, en la República Democrática del Congo (Cf. «¿Qué significa ser obispo y misionero en África hoy?»).

El padre Venanzio Milani, vicario general de los Combonianos, reconoció que hay cosas muy negativas en África; ahora bien, afirmó que también se dan realidades positivas y un camino de crecimiento.

El padre Kizito Sesana, comboniano, que desde hace años vive y trabaja en Nairobi, fundador de la revista «New People», desmontó al intervenir en el encuentro uno a uno los estereotipos con los que Occidente habla de Africa. «¿El tribalismo lo explica todo? En realidad, no explica nada», porque los problemas son cada vez más complejos y con muchas dimensiones. Además hace falta «enfocar la atención sobre las personas, porque hablamos siempre de seres humanos». En este sentido alertó ante el peligro de centrarse sólo en el heroísmo de los misioneros, haciendo «disminuir la vida y obra de la población local, como a veces hacen los medios occidentales».

Monseñor Laurent Monsengwo subrayó que la dramática situación de la República Democrática del Congo, símbolo de las guerras que desangran el continente, nace de una «crisis del derecho», por lo que la solución de los conflictos hay que buscarla fuera de las estructuras estatales, recurriendo a los elementos externos. En cambio, «una solución política de la crisis implica diálogo, consenso y reconciliación nacional, basados sobre valores sociales señalados de común acuerdo». En este sentido, la Iglesia tiene una gran responsabilidad: debe desempeñar un papel como «mensajera de la dignidad humana».

El mensaje lanzado por el congreso, sintetizado por el padre Milani, presenta un compromiso en múltiples frentes. Hacia el exterior, es decir Occidente, para pedir atención y respeto, situando la realidad Africana en el contexto que le es propio. Hacia los medios de comunicación, acusados de estar demasiado «distraídos» respecto al continente, empeñados en subrayar «el infierno africano», para pedir que pongan también de manifiesto lo positivo.

En el plano eclesial, añade el vicario de los Combonianos, los mismos misioneros deben estar atentos a no caer en los estereotipos que reprochan a los otros y anunciar el evangelio de la reconciliación.

El encuentro terminó ayer con un Viacrucis que comenzó en el Capitolio de Roma y concluyó en el Circo Máximo. En este día se recordaba el cuarto aniversario del asesinato de monseñor Christophe Munzihirwa, arzobispo de Bukavu, asesinado por las fuerzas ruandesas (que entonces estaban aliadas con el actual líder presidente del Congo, Laurent Kabila), por haber gritado ante el mundo la tragedia que tiene lugar en la región de los Grandes Lagos.