Los obispos checos, contra la retirada del crucifijo en Europa

Lamentan la “insensibilidad” religiosa del Tribunal Europeo

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PRAGA, lunes 11 de enero de 2010 (ZENIT.org).- Los obispos de la República Checa harán llegar un llamamiento a Europa para recordarle sus principios, sobre todo a propósito de la reciente decisión por la cual los crucifijos en las escuelas representarían una violación de los derechos.

La Conferencia Episcopal Checa emitió una declaración el pasado martes 5 de enero, primer día de su Asamblea Plenaria en Praga, en el que afirma esperar “que los Estados miembros del Consejo de Europa no nieguen los principios sobre los que el Consejo y el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos fueron creados”.

La declaración fue escrita en respuesta a la reciente decisión del Tribunal Europeo para los Derechos Humanos de favorecer a una madre que ha protestado por la presencia del crucifijo en la escuela italiana que frecuentan sus hijos.

La Corte no ha ordenado la retirada de los crucifijos, pero el Gobierno italiano ha presentado, en cualquier caso, un recurso contra la sentencia.

El Parlamento Europeo debía votar el pasado 17 de diciembre sobre este recurso, pero ha retrasado la decisión a un encuentro sucesivo.

Mientras tanto, el Catholic Family and Human Rights Institute ha informado de que una decisión “poco publicitada” del Tribunal Constitucional italiano del mes pasado pone en discusión la legitimidad de la decisión del Tribunal Europeo.

El Tribunal Constitucional ha establecido, de hecho, que “si las sentencias de la Corte Europea para los Derechos Humanos están en conflicto con las normas de la Constitución italiana, estas sentencias carecen de legitimidad”, afirma el Instituto.

Esta decisión, añader el reportaje, podría “animar” a otros países como Irlanda, actualmente “desafiada” por el Tribunal Europeo por su postura de defensa de los concebidos no nacidos.

Salvaguardia

La declaración de los obispos afirma que “el Tribunal Europeo para los Derechos Humanos es una autoridad judicial creada por una decisión de los Estados europeos, asociados en el Consejo de Europa, para desplegar la Convención Europea para la Defensa de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales con el fin de asegurar el cumplimiento de los deberes que resultan de la Convención”.

Citando el estatuto del Consejo de Europa, subraya que el objetivo de la organización debería ser “alcanzar una mayor unidad entre sus miembros para salvaguardar y realizar los ideales y principios que representan su herencia común y favorecer su progreso económico y social”.

La Conferencia Episcopal observa sin embargo que “la decisión del Tribunal Europeo para los Derechos Humanos, siguiendo la tendencia a quitar la cruz de la vida pública y social, contradice este objetivo fundamental del Consejo de Europa y de la Convención Europea”.

La cristiandad, afirma, “proclamando tradicionalmente derechos y libertades sin tiempo para cada hombre, es un factor constante de los ideales y los principios que crean un patrimonio común de los Estados europeos”.

De la misma forma, añade la declaración, “la cruz, como atributo cristiano fundamental, es al mismo tiempo un símbolo de la común herencia europea”.

La decisión del Tribunal europeo “manifiesta una postura insensible hacia los sentimientos religiosos de las naciones europeas, sus tradiciones y la cooperación internacional en el sector de la asistencia sanitaria y de la ayuda humanitaria y social en la Cruz Roja”, declaran los obispos.

“La Conferencia de los Obispos rechaza estos esfuerzos por eliminar las manifestaciones tradicionales de la cultura cristiana de la vida social y por sustituirlas con actitudes ateas”.