Los obispos colombianos analizan la situación del país

Pobreza, desigualdades sociales y pacificación, principales retos

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BOGOTÁ, jueves 8 de julio de 2010 (ZENIT.org) En el contexto de las celebraciones del bicentenario de la independencia de Colombia, la cual se celebra el próximo 20 de julio, 78 obispos colombianos se reúnen desde el pasado lunes en la Asamblea Plenaria para discutir sobre el tema “La misión evangelizadora de la Iglesia en la construcción de la sociedad, a dos siglos del nacimiento de la nación”.

Los prelados han discutido también algunos problemas que deberá afrontar el presidente electo de Colombia Juan Manuel Santos quien tomará posesión de su cargo el próximo 7 de agosto.

Pobreza, desempleo (que representa un 12 y un 52% de empleados sin contrato laboral ) y violencia son algunos de los temas que están analizando los obispos en esta reunión que finalizará el 9 de julio.

“Vivimos en un país inmensamente rico pero la mitad de la población vive en la pobreza”, dijo el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana y arzobispo de Barranquilla monseñor Rubén Salazar Gómez. “Hoy más que nunca es necesario revisar las políticas contra la pobreza, conscientes del hecho de que estamos de frente a un proceso endémico muy complejo”, aseguró.

Por su parte, el secretario de la Conferencia Episcopal monseñor Juan Vicente Córdoba, obispo auxiliar de Bucaramanga dijo que es necesario superar “la brecha entre ricos y pobres” y agradeció a la Iglesia por ser “una fuerza crítica que mira al futuro con esperanza y fe en tiempos no fáciles”.

“Reflexionar, orar y darle gracias a Dios por estos 200 años y para seguir proyectándonos siempre hacia el futuro al servicio de nuestro pueblo porque esa es nuestra misión”, dijo el Prelado en declaraciones a la prensa.

Pederastia: tolerancia cero

En cuanto al tema de los abusos sexuales a menores de parte de algunos sacerdotes, ante una pregunta de uno de los periodistas, monseñor Salazar Gómez, dijo que la Iglesia en Colombia “hará todo y más para evitar que esto se pueda repetir”. Asimismo manifestó su comunión con el Papa Benedicto XVI en el tema de la prevención y la denuncia de estos casos y pidió perdón a las víctimas en nombre de los autores de estos crímenes.

“En este momento hay una mentalidad muy clara de que no se puede encubrir a nadie y por tanto no se puede ignorar la existencia de estos casos”, señaló. “De parte de la Iglesia no hay ninguna connivencia con estos crímenes, por el contrario, hay una condena absoluta de los victimarios”, aseguró el prelado.

Mediadores

Los obispos también han discutido el tema de los esfuerzos en favor de la pacificación, en particular con los grupos armados. Dijeron que es necesario “suspender” los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, hasta la posesión del presidente electo.

“Estamos esperando a que llegue el nuevo gobierno para que si ellos nos piden que seamos facilitadotes”, dijo monseñor Salazar Gómez.

Por su parte, el obispo de la diócesis de Magangué, norte de Colombia, monseñor Leonardo Gómez Serna, dijo que "no nos resignamos con la guerra porque esta guerra es absurda, y esperamos que el nuevo Gobierno abra caminos de paz".

Uno de los puntos que le propondrá la Iglesia al nuevo Gobierno, y que ha sido analizado en la actual asamblea, es la revisión de las políticas para los campesinos que, según monseñor Córdoba, no cuentan con subsidios ni con el apoyo gubernamental para salir adelante. "Debe existir un nuevo direccionamiento de lo agrario no solo en posesión de tierras, sino en subsidios por parte del Gobierno y de la empresa para que el campesino pueda surgir", manifestó el prelado.

El presidente saliente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, en una visita que realizó a esta reunión, agradeció a la Iglesia por el apoyo que brindó a sus ocho años de gobierno y por su presencia en los Consejos Comunitarios que acostumbraba realizar en las zonas más apartadas de Colombia.

El Episcopado le hizo entrega al mandatario de una serie de tres libros, que recogen los aspectos centrales relacionados con la realidad de Colombia, trabajados durante las últimas Asambleas de obispos.

Por Carmen Elena Villa