Los obispos de Cuba piden que no se repitan casos como la muerte de Zapata

Solicitan que se creen condiciones de diálogo para evitarlo

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LA HABANA, viernes 26 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Cuba hizo público un comunicado sobre la muerte en la cárcel del disidente Orlando Zapata. En el mismo piden que no se repitan casos como este y que se creen condiciones de diálogo para evitarlo.

El disidente cubano Orlando Zapata, que murió tras una prolongada huelga de hambre, fue enterrado este jueves entre fuertes medidas de seguridad, mientras eran detenidos decenas de opositores.

Zapata fue detenido en marzo de 2003 durante la ola represiva de la llamada Primavera Negra y condenado en mayo de 2004 a tres años de cárcel por “falta de respeto”, “desorden público” y “resistencia”. Posteriormente, se le juzgó en otras ocasiones acusándole de “desobediencia” y “desorden en un centro penal”, por lo que en total tenía que cumplir una pena de 36 años.

El disidente, de 42 años y albañil de profesión, había iniciado su huelga el pasado 3 de diciembre en el penal de Kilo 8, en Camagüey, para exigir un incremento de sus derechos como preso.

En su comunicado –publicado en el sitio oficial de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba--, los obispos subrayan el hecho de que hayan tenido que enterarse del suceso “por los medios internacionales de prensa”.

“Por los medios internacionales de prensa hemos conocido –afirma el comunicado- que el preso Orlando Zapata Tamayo, de 42 años de edad y vecino del municipio de Banes, albañil de profesión, quien acumulaba una condena de 36 años de prisión, falleció en la Habana después de 83 días de huelga de hambre. Era considerado preso de conciencia y la huelga que le costó la vida iba dirigida a que se atendieran sus reclamaciones en cuanto al régimen penitenciario”.

“La muerte –subrayan los obispos--, en estas condiciones es una tragedia para todos porque se trata de la vida de una persona, que es siempre el bien mayor a proteger y conservar por todos”.

Y explican que “la Iglesia Católica, por tal motivo, en situaciones similares trata de disuadir a que no se utilicen métodos de reclamación que pongan en peligro la propia vida, lo cual es una forma de violencia que ejerce la persona sobre si misma”.

El comunicado da a conocer que “la Iglesia solicitó, en varias ocasiones visitar al señor Zapata lo cual no pudo realizarse”.

En relación a este suceso, la Iglesia, dice el texto, “ha pedido y reitera su petición a las autoridades que tienen en sus manos la vida y salud de los prisioneros que se tomen las medidas adecuadas para que situaciones como éstas no se repitan y, al mismo tiempo, se creen las condiciones de diálogo y entendimiento idóneo para evitar que se llegue a situaciones tan dolorosas que no benefician a nadie y que hacen sufrir a muchos”.

Los obispos hacen llegar “a la madre del señor Zapata, a sus familiares y a sus seres queridos nuestras condolencias y la seguridad de nuestras plegarias”.

Y concluyen pidiendo “a Dios que todos sepamos escuchar el llamado de Jesucristo a trabajar por el bien común como si se tratara de nuestro propio bien. Que la Virgen de la Caridad con su presencia benefactora haga que todos los cubanos nos sintamos y seamos hermanos”.

Por Nieves San Martín