Los obispos de EE. UU. piden que el odio no se apodere del país

Comunicado de la Conferencia Episcopal

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WASHINGTON, 12 septiembre 2001 (ZENIT.org).- Los obispos católicos de Estados Unidos, pocas horas después de los atentados contra Estados Unidos, hicieron un llamamiento a sus conciudadanos para no dejarse llevar por el odio en estos momentos.



«Hacemos un llamamiento a todos nuestros ciudadanos para que renueven su confianza en Dios y dejen a un lado las amargas consecuencias de este tipo de odio, que se encuentra en el origen de esta tragedia», afirma una exhortación publicada este martes por el Comité administrativo de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que en el momento de los hechos se encontraba reunido en la capital estadounidense.

«No nos dejemos involucrar especialmente por los prejuicios étnicos, religiosos o nacionales a causa de lo que probablemente son actos de unos pocos terroristas irracionales», continúa diciendo el texto publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, cuyo presidente es monseñor Joseph Anthony Fiorenza, obispo de Galveston-Houston.

«Este es un día de tragedia nacional --constataban los prelados norteamericanos --. Si bien no sabemos todavía su alcance, guardamos luto por todos aquellos que han perdido la vida y rezamos por su descanso eterno y para que sus familias puedan recibir consuelo».

«Rezamos por las víctimas supervivientes para que sepan que Dios está junto a ellas en su sufrimiento --añaden--. Rezamos por todos aquellos que están colaborando en las operaciones de rescate y por los que están atendiendo a los heridos para que Dios les dé fuerza en su heroico y con frecuencia desgarrador trabajo. Rezamos por nuestra comunidad nacional para que se ofrezca mutuo apoyo en los próximos días, según vayamos comprendiendo la enormidad de lo sucedido».

Los obispos ofrecen su apoyo al presidente George W. Bush y a los demás gobernantes, tanto nacionales como locales, «que tienen que soportar la tremenda responsabilidad de afrontar las consecuencias de estos increíbles hechos».

«Parece que esta tragedia es el resultado de actos terroristas, por eso rezamos también por todos aquellos que han quedado poseídos por el odio hasta el punto de querer cometer crímenes contra nuestra humanidad común», añade el texto. «Ellos comprenderán al final que este tipo de violencia no hace justicia, sino que provoca una mayor injusticia».

Los obispos piden, por último, que el viernes y el sábado próximos, días en que los católicos celebran la Fiesta del Triunfo de la Santa Cruz y de Nuestra Señora de los Dolores, se dediquen de manera particular a la reflexión «en los caminos a los que estamos llamados para tomar la cruz y seguir a nuestro Señor».