Los obispos de EE.UU. piden trabajo y salarios dignos para todos

Mensaje con motivo del “Labor Day”

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WASHINGTON, D.C., domingo 29 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Los obispos de Estados Unidos piden un nuevo contrato social para afrontar los retos de la economía contemporánea, ayudar a los trabajadores y los desempleados y afirmar el valor de la persona humana.

La Conferencia Episcopal de este país ha difundido una declaración titulada “Un nuevo 'contrato social' para las 'nuevas cuestiones' de hoy”, con ocasión Labor Day, que se celebrará el próximo 6 de septiembre, en Estados Unidos.

El texto, escrito por monseñor William Murphy, obispo de Rockville Centre (Nueva York), presidente del Comité episcopal para la Justicia nacional y el Desarrollo Humano, muestra que “este año será difícil para muchos trabajadores” en este país.

El prelado quiso recordar a los trabajadores que perdieron la vida en un accidente minero en Virginia Occidental, y también en la explosión en el Golfo de México.

También quiso reconocer el sufrimiento de cuantos están sin trabajo “o tienen un familiar o un amigo entre los 15 millones de parados o los otros 11 millones de trabajadores que sólo consiguen encontrar un trabajo de media jornada”.

“Es un fracaso profundo de nuestra economía contemporánea”, afirma el obispo. “A pesar de tantos esfuerzos, nuestro país y nuestra economía no se han recuperado de los fracasos financieros y económicos que nos aplastaron hace tres años”.

“No podemos crear nuevos puestos de trabajo sin nuevas inversiones, iniciativas y creatividad en la economía”, admite. “Muchos piden un nuevo 'contrato social'”.

Doctrina social

En la búsqueda de nuevos métodos, subrayó, la Iglesia tiene mucho que ofrecer, dado que “más de cien años de encíclicas sociales papales han dado a la Iglesia una serie de principios basados en los evangelios y en la experiencia vivida”.

“A todos estos, el Papa Benedicto ha añadido una nueva visión teológica expresada por el mismo título de su carta: Caritas in Veritate, o 'Caridad en la Verdad'”, explica, recordando que “una de las principales 'novedades' afrontadas por el Papa Benedicto es la globalización”.

“Como Iglesia con una larga tradición de llevar la luz del Evangelio a las cuestiones sociales, económicas, políticas y culturales concretas de la época. El Papa Benedicto nos recuerda en este Labor Day que, como país y como pueblo, no vivimos aislados, sino que influimos y somos influidos por nuestros hermanos y por nuestras hermanas de todas las naciones, economías y culturas que componen este mundo globalizado”.

“Más que nunca, la dignidad del trabajador es una base sobre la que deberíamos medir mucho de lo que es bueno, y de lo que no lo es, en el sector financiero, industrial y de los servicios de nuestra economía y de nuestro mundo”.

Monseñor Murphy afirma que las personas sin trabajo “carecen de una de las principales vías de expresión y auto realización”. “El trabajo es ese aspecto de la vida que nos permite cuidarnos a nosotros mismos y a aquellos que amamos, y contribuir a la sociedad”.

El prelado reconoce que “no es tarea de la Iglesia proponer un proyecto económico concreto para el futuro”, pero añade que “las palabras del Papa Benedicto XVI deberían recordarnos que una de las claves, quizás la clave, para superar la situación económica actual es liberar las fuerzas creativas de los hombres y de las mujeres”.

La persona en el centro

“Las personas, no las cosas, deben estar en el centro de las nuevas iniciativas para la economía de nuestros países”, prosigue, observando que “poner a la persona humana en el centro de la vida económica promueve la causa de la justicia”.

“Un buen trabajo con un buen salario para quien quiera y pueda trabajar debería ser nuestro objetivo nacional y una prioridad moral”, afirma.

A la luz de esto, “quizás el llamamiento por un nuevo 'contrato social' debería insertarse en el contexto de una economía globalizada y buscar un renovado desarrollo de las relaciones entre los tres sectores del mercado, del Estado y de la sociedad civil”.

El presidente del Comité para la Justicia nacional y el Desarrollo Humano ofrece en su mensaje seis criterios “para valorar a las políticas y las instituciones” y para seguir adelante “en un momento de dificultad económica y de incertidumbre”.

Se trata del respeto por la vida y la dignidad humana, de subsidiariedad y solidaridad, del respeto por el matrimonio y la vida familiar, de la prioridad para los pobres y los vulnerables, del reconocimiento de la diversidad cultural y del derecho a la iniciativa económica y al trabajo productivo.

“En este Labor Day debemos buscar defender la vida y la dignidad de todo trabajador en una economía renovada y robusta”, declara monseñor Murphy.

“Es necesario forjar un nuevo contrato social que empiece por honrar el trabajo y a los trabajadores y se concentre en el bien común de toda la familia humana”.

El comunicado en español puede leerse en www.usccb.org/comm/archives/2010/10-151sp.shtml