Los obispos de EE. UU. revelan los riesgos de la «contracepción de emergencia» sin receta

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WASHINGTON, 23 diciembre 2003 (ZENIT.org).- La Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) se ha pronunciado en contra de hacer accesibles los «contraceptivos de emergencia» sin prescripción y ha advertido de los riesgos de una disponibilidad indiscriminada de estos medios, especialmente para adolescentes.



La Administración para la Alimentación y los Medicamentos estadounidense («Food and Drug Administration», FDA) encargó a dos comités de expertos examinar las contraindicaciones de la «contracepción de emergencia» –más conocida como «píldora del día después»-- a fin de dispensarla sin prescripción médica.

Dichos comités han concluido que los riesgos vinculados a su consumo no son tales como para requerir la intervención preventiva de un facultativo.

La decisión de permitir o no el acceso a la «píldora del día después» sin prescripción médica recaerá en Mark McClellan, el comisario de la FDA.

Al respecto, la USCCB hizo pública el pasado 5 de diciembre una declaración (Cf. www.nccbuscc.org/ogc/ec-fda.htm) en la que se muestra contraria a hacer accesibles los «contraceptivos de emergencia» y subraya las implicaciones de esta hipótesis.

Entre ellas se encuentra, por ejemplo, el hecho de que, sin receta médica, no habría ninguna supervisión facultativa y se transmitiría el mensaje de que «tales fármacos no implican aspectos controvertidos médicos o morales».

Tal acceso, denuncia la USCCB, «podría también incrementar el comportamiento de riesgo y la promiscuidad», perjudicando ulteriormente la salud y exponiendo a los jóvenes a enfermedades de transmisión sexual.

Y es que, como recuerda el documento, el uso regular de «contraceptivos de emergencia» lleva a un aumento de los riesgos de embarazos ectópicos (extrauterinos), cuyos síntomas son semejantes a los que provoca el fármaco y pueden ser fatales si se descuidan.

Igualmente, el episcopado estadounidense advierte de que facilitar el «contraceptivo de emergencia» sin receta «invertirá la tendencia médica y legal hacia un mayor reconocimiento y protección de la vida humana embrionaria, haciendo los agentes químicos que pueden destruir tal vida tan fácilmente obtenibles».

No olvida el episcopado católico de los Estados Unidos subrayar los efectos abortivos de la «contracepción de emergencia» al impedir al óvulo fecundado desarrollarse en las paredes uterinas, de forma que se obliga artificialmente al cuerpo a rechazar el embarazo. Esta característica no es lo suficientemente explícita en el fármaco.