Los obispos de Estados Unidos publican una guía contra la tortura

Reafirman que esta práctica es inadmisible moralmente

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WASHINGTON, miércoles, 2 julio 2008 (ZENIT.org).- La tortura es contraria al respeto de la persona y la dignidad humana. Esta es la idea de fondo de un estudio-guía publicado por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB) que invita a reflexionar sobre las graves implicaciones morales del recurso a esta práctica. La guía ha sido preparada para poder ser usada en grupos de discusión y centros católicos.

La guía, que se puede descargar del sitio de la Conferencia Episcopal (http://www.usccb.org/sdwp/stoptorture/stoptorture_intro.shtml) fue presentada en días pasados en el marco del Mes de Sensibilización contra la Tortura, una iniciativa promovida por 190 organizaciones confesionales estadounidenses adheridas a la “Campaña Religiosa Nacional contra la Tortura”.

La guía es fruto de la colaboración de esta campaña con la Oficina de Justicia Internacional y Paz de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

“El objetivo –explicó Virginia Farris, consultora de la Comisión para la Justicia Internacional y la Paz de la USCCB- es estimular una reflexión más profundizada sobre esta delicada cuestión, que se ha vuelto de dramática actualidad también en los países democráticos, a la luz de las enseñanzas de la Iglesia”.

La guía consta de cuatro capítulos: el primero ilustra en grandes líneas el Magisterio de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana; el segundo entra el tema específico de la tortura y los motivos de la actual preocupación de la Iglesia, citando en especial las enseñanzas de Juan Pablo II y Benedicto XVI; el tercero, que parte de la invitación de Jesús a amar a los propios enemigos, aporta diversas citas de la Biblia y de la encíclica Deus Caritas Est. El último capítulo propone iniciativas concretas para sensibilizar a la opinión pública sobre la inadmisibilidad moral del recurso a la tortura.

El documento no realiza un examen sólo sobre las actuales políticas del Gobierno estadounidenses en materia de trato a los prisioneros acusados de terrorismo sino que denuncia también todas las formas de tortura y los interrogatorios denominados “enérgicos” practicados en más de 150 estados del mundo.

En la introducción al estudio-guía, se dice que los capítulos están diseñados para su uso en grupos de discusión y clases en centros católicos, así como por personas, familias y otros.

Afirma también que “la intención de este material es suscitar pensamiento y reflexión sobre la tortura como un asunto moral”.

Por su medio se podrán encontrar respuestas a preguntas como: ¿Qué ha dicho Benedicto XVI sobre el uso de la tortura en las prisiones? ¿Qué dice el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia sobre esto? ¿Han hablado los obispos de Estados Unidos sobre tortura?

Se encontrarán también reflexiones de numerosos obispos católicos, teólogos y otros comentaristas sobre la tortura y abuso hacia los prisioneros.

En el apéndice de esta guía de discusión, se puede encontrar el texto de una carta escrita en 2007 por el obispo Thomas G. Wenski, presidente de la Comisión de Justicia Internacional y Paz de la USCCB a los miembros del Senado. Este apéndice supone un valioso repaso general a las razones de la Iglesia para oponerse a la tortura.

“La entrada de los católicos –explica la introducción- en el debate público de los grandes temas que afronta su sociedad se debe a su esperanza de contribuir –a la luz de la fe- a resolver estos temas. Hay, en suma, la confianza de que la gente de fe pueda contribuir en modo altamente positivo a construir y transformar el mundo que le rodea”.

Contando con esto, la introducción afirma que hay dos convicciones que dan forma a esta guía de discusión. La primera: “que la tortura es un asunto moral, que debe ser comprendido y tratado por los cristianos”. La segunda: “que un clima de temor y desesperación dentro de la sociedad abre la puerta a la tortura y abuso de los prisioneros, pero que hay muchos cristianos que pueden ayudar a crear un nuevo clima dentro de la sociedad, un clima en el que el respeto por la dignidad humana esté a la orden del día”.

La introducción explica que, al preparar esta guía de discusión, aún reconociendo que vivimos tiempos duros, surgió la pregunta: “En estos tiempos de desafío, es todavía posible –incluso frente a graves amenazas- para un pueblo y una nación defender y conducirse de modo que demuestre fehacientemente respeto por la dignidad humana y poner en práctica el Evangelio?”.

Se puede obtener más información y recursos acerca de la postura de la Iglesia sobre la tortura en el sitio web de la USCCB: www.usccb.org/sdwp/international/libertyind.shtml.

Por Nieves San Martín