Los obispos de Europa se solidarizan con la Iglesia en Turquía

A raíz del asesinato de monseñor Padovese

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BRUSELAS, viernes 4 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Los obispos de Europa han expresado su “solidaridad con toda la Iglesia católica de Turquía”, a raíz del asesinato de monseñor Luigi Padovese, presidente de la Conferencia Episcopal de ese país.

En un mensaje, el cardenal Péter Erdő, presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), se hizo eco este jueves, en la tarde del suceso, de la “muerte trágica” del obispo.

“Hemos acogido con tristeza la terrible noticia de la muerte violenta de su excelencia monseñor Luigi Padovese, vicario apostólico de Anatolia y presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía. Con profundo dolor, expresamos nuestra solidaridad hacia toda la Iglesia católica de Turquía”, dice el mensaje.

“En nombre de la presidencia del CCEE y de todos los obispos de Europa, queremos dar testimonio de nuestra comunión de oración y manifestar nuestra proximidad a los obispos, a los sacerdotes y a todo el pueblo cristiano de Turquía. Su sufrimiento es también el nuestro”, añade el cardenal húngaro.

“La muerte tan trágica de su excelencia monseñor Luigi Padovese, acontecida en la solemnidad del Corpus Domini, le une de modo especial al Señor Jesús, que ha dado su vida por su pueblo. Confiamos plenamente que la Misericordia divina le acogerá y le colmará de la Gloria de su amor”, dice el cardenal Erdö.

El cardenal Erdö recuerda la pertenencia de monseñor Padovese a la Orden capuchina: “Queremos asegurar nuestra proximidad al Santo Padre y los Padres Capuchinos, familia a la que pertenecía su excelencia, porque un suceso tal hiere a toda la Iglesia y nos anima a permanecer unidos y fieles en nuestro servicio al Señor con un fervor renovado”.

Y concluye: “Sólo del Señor podemos esperar la Justicia que merece este hombre de paz y de bien, que ha testimoniado siempre un verdadero celo apostólico y una gran dedicación a su pueblo. Rezamos igualmente por quien ha cometido tal delito, pues sólo el Señor puede escrutar y cambiar el corazón de los hombres. Que María, Madre de los Apóstoles, y san Pablo de Tarso, nos ayuden a permanecer firmes en la fe y en la esperanza en esta hora de sufrimiento”.

Traducido del francés por Nieves San Martín