Los obispos de la UE piden educación en los nuevos medios de comunicación

Critican el lenguaje de la Comisión europea utilizado en estas materia

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ROMA, 13 abril 2001 (ZENIT.org).- Los obispos de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE) han hecho pública una declaración en la que urgen a las instituciones europeas a comprometerse en favor de una mayor educación en las nuevas tecnologías informativas y en el uso de los medios públicos informativos.



Ante todo, los prelados denuncian que «la distinción entre publicidad, entretenimiento e información se ha hecho con frecuencia confusa y la globalización de los medios de comunicación social ha hecho que esta distinción se cada vez más difícil de controlar».

Iglesia y medios
En este contexto, recuerdan los prelados citando a Juan Pablo II, «la Iglesia no puede ser mera espectadora de los resultados sociales de los avances tecnológicos que tienen efectos tan decisivos sobre las vidas de la gente».

«Tenemos una especial responsabilidad --añaden los miembros de la COMECE-- respecto a los niños y la gente joven: no solamente para protegerlos de los medios de comunicación con fines de lucro o de contenidos que son dañinos a su desarrollo, sino también en capacitarlos para el uso de los medios, especialmente los nuevos medios en una manera que sea constructiva para el bien común de la sociedad».

La Unión Europea y la protección de menores
El Gobierno sueco ha prometido que subrayará durante su presidencia del Consejo de Ministros de la UE, en la primera mitad de 2001, el interés por la situación de los niños y jóvenes en el panorama de los nuevos medios de comunicación. La COMCE da la bienvenida a esta iniciativa y en este sentido confiesa que nutre expectativas ante las conclusiones del próximo Consejo de Ministros de Cultura en su reunión que tendrá lugar en Luxemburgo el 21 de junio de 2001.

Ahora bien, los obispos hacen una observación muy interesante sobre el lenguaje utilizado por la Unión Europea. Por ejemplo, el 27 de febrero de 2001, la Comisión de la Unión Europea publicó un informe de evaluación sobre la aplicación de la recomendación y las medidas adoptadas en los estados miembros en los últimos dos años en esta materia. La Comisión concluía que «los consumidores no han sido suficientemente implicados en la introducción de códigos de conducta».

Los obispos explican que no se trata de «consumidores», sino de «ciudadanos», a quienes hay que ayudar sobre todo con «educación». Lamentablemente, la Comisión presta una atención superficial a este aspecto, constatan

La educación en los medios, dicen los obispos europeos no es sólo la adquisición de una actitud crítica. «También sirve al bien común de la sociedad en su conjunto. Es una educación para la ciudadanía y la democracia. Puede contribuir a la formación de ciudadanos bien informados que pueden "tomar el control", convertirse en agentes efectivos de cambio, hacer decisiones racionales (a menudo sobre la base de la evidencia de los medios) y participar plenamente en la vida pública a nivel local, nacional y europeo».