Los obispos estadounidenses lamentan la politización de la Sanidad

Se opondrán a las leyes que permiten la financiación pública del aborto

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WASHINGTON, viernes 15 de enero de 2010 (ZENIT.org).- Los obispos de Estados Unidos afirman que la reforma del sistema sanitario debería ser una prioridad nacional, pero lamentan al mismo tiempo la politización de este proceso y votan por oponerse a la legislación que provee financiación pública para el aborto.

Kathy Saile, director de la Oficina de Desarrollo social nacional, afirma esto en una declaración en vídeo colgada en la página oficial de la Conferencia Episcopal (USCCB). Se trata del primer posicionamiento público de la Conferencia en esta cuestión, desde que el Senado aprobó su versión de la reforma legal sanitaria, el 24 de diciembre pasado.

En los días previos a la votación final en el Senado, los obispos habían enviado numerosas cartas a los senadores líderes expresando preocupación porque la legislación era “deficiente” y necesitaba “cambios esenciales”.

El cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston, y presidente del Comité de Actividades Provida de la USCCB, observó que la reforma propuesta se quedaba corta en “el respeto a la vida y la conciencia; en la asequibilidad para los pobres y en el acceso a la tan necesaria atención sanitaria básica para los inmigrantes".

El mayor problema, afirmó, es que la ley “autoriza explícitamente el uso de fondos federales para subsidiar planes sanitarios que cubren el aborto voluntario por primera vez en la Historia”.

Prioridad nacional

"Los obispos estadounidenses han abogado desde hace mucho tiempo por una auténtica reforma sanitaria”, afirma Saile. “El cuidado de la salud es un derecho humano, y la reforma sanitaria es un imperativo moral y una prioridad nacional”.

"Los obispos creen que la legislación sanitaria debería tomar como prioridad a los pobres y vulnerables, lo que incluye las familias de bajos ingresos, los inmigrantes, los enfermos y los no nacidos. Y la legislación debería proteger las conciencias de las personas”.

La portavoz observa que los obispos norteamericanos están "preocupados" por el desarrollo del proceso de reforma, pero reconoce que tanto el proyecto del Senado y de la Cámara de Representantes tienen elementos que "traerán mucho bien".

"Se cubre a millones de personas que actualmente no están aseguradas”, dice Saile. “Se ayuda a las familias con ingresos bajos y grandes costes sanitarios. Y hay provisiones particulares para ayudar a las mujeres embarazadas y sus hijos no nacidos”.

“Pero – lamenta – esta reforma ha sido tristemente politizada con esfuerzos para ampliar la financiación del aborto”.

La portavoz de la USBBC afirma que los obispos no buscan “imponer una agenda” sino simplemente “mantener la tradición política de no dar fondos federales al aborto".

“Si el Congreso revoca esta política en la ley final”, añade, “los obispos no tendrán más elección que oponerse a la legislación”.

“Los obispos muestran su disposición a ayudar a nuestros líderes nacionales a mejorar esta ley, lo que supone incorporar el criterio moral de proteger vidas, no de destruirlas”, añade Saile. “Con una reforma de atención sanitaria que tanto se necesita, sería una tragedia terrible perder esta oportunidad”.

Campaña

Juntamente con la declaración, los obispos los EE.UU. Han puesto en marcha una campaña desde las parroquias para invitar a los católicos de todo el país a que presionen por una reforma sanitaria de acuerdo con la moral.

La campaña consiste de oraciones, inserciones de anuncios en prensa y anuncios en las homilías, así como la creación de una página web donde se puede presionar a los legisladores, enviándoles un mensaje de correo electrónico.

El mensaje es simple: "¡Detened la financiación del aborto en la reforma de atención de salud! Proteged la conciencia. Asegurad una cobertura de salud asequible. Permitid a los inmigrantes adquirir un seguro de salud privado".

En el anuncio se afirma: "Como defensores, desde hace mucho tiempo, de la reforma sanitaria, los obispos católicos de EE.UU. siguen planteando la cuestión moral de que una verdadera reforma de la atención sanitaria debe proteger la vida, la dignidad, la conciencia y la salud de todos, especialmente los pobres y vulnerables”.

“La reforma de salud no debe hacer avanzar la agenda pro-aborto en nuestro país", añade.

La Conferencia explica que el proyecto de ley aprobado por el Senado obliga a los usuarios de los planes de salud a pagar por los abortos.

El proyecto de la Cámara rechaza el uso de fondos federales para los abortos, pero ambas leyes carecen de “una adecuada protección de la conciencia de los profesionales sanitarios, programas o empresas", agrega.

Ahora es la última oportunidad para introducir revisiones, mientras que los dos proyectos de ley se combinan en uno. Se espera una votación sobre el proyecto final para este mes.

El anuncio declara que si ciertos cambios no se llevan a cabo, incluyendo los incluyendo los pro-aborto, “hay que oponerse al proyecto de ley final".

Los obispos alientan a los católicos a elevar sus voces para presionar por las reformas, y si las revisiones morales no se hacen, para instar a los legisladores a rechazar el proyecto de ley.

[Traducción del inglés por Inma Álvarez]