Los obispos mexicanos valoran positivamente la reforma constitucional

Comunicado de la Conferencia Episcopal

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CIUDAD DE MÉXICO, miércoles 23 de marzo de 2011.  (ZENIT.orgEl Observador).  En días recientes se dio a conocer un comunicado de prensa que, por los obispos de México, publicaron el Presidente y el Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Carlos Aguiar Retes y monseñor Víctor René Rodríguez Gómez, respectivamente. 

En dicho comunicado, los representantes máximos de la CEM consideraban que las recientes reformas constitucionales aprobadas por el Senado de la República, tenían muchos elementos positivos entre los cuales, argumentaron, se puede encontrar un sentido humanista, un reconocimiento del camino hacia el ejercicio pleno de la libertad religiosa y que la persona, la vida y la familia “tengan ahora un lugar destacado en el ordenamiento constitucional mexicano, pues ya gozan de amplia protección en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos”.

Ahora, el Consejo permanente, integrado por los miembros del Consejo de Presidencia y por los Obispos elegidos por la Asamblea Plenaria, uno por cada Provincia eclesial, afirmó, en un nuevo comunicado que los obispos mexicanos “somos conscientes de que tenemos que avanzar como sociedad en una cultura de los Derechos Humanos, que permita reconocer el derecho a la Vida, desde la concepción, la heterosexualidad del matrimonio, el valor de la familia basada en el mismo matrimonio, y la necesidad del pleno reconocimiento del derecho a la libertad religiosa”.

Como en su anterior comunicado, los obispos mexicanos advirtieron que “existen tratados internacionales que justamente apuntan en esta dirección”.

“En nuestra misión de servicio a la Iglesia en México, hemos explicado las certezas y argumentos que nos animan a hacer una valoración positiva de la reciente Reforma Constitucional en materia de Derechos Humanos; sin embargo, el camino no termina aquí, tenemos que reaprender todos a trabajar unidos como Iglesia y desde la sociedad civil para contribuir a la debida orientación que estas reformas aún requieren, con el fin de que se coloquen al servicio de la inalienable dignidad de la persona humana y del bien común”, apuntaron los prelados mexicanos.

Finalmente, concluye el comunicado, diciendo que “en unidad Pastores y fieles laicos, en el seno de la comunión eclesial, podremos colaborar a construir una sociedad más justa y fraterna, cada quien desde su propia vocación, ministerio y responsabilidad. Con una preocupación común hemos de trabajar incansablemente por nuestro pueblo que sufre múltiples heridas y que requiere, con urgencia, la contribución que como hombres y mujeres de fe, podemos y debemos hacer”.