Los observadores evangélicos en la V Conferencia agradecen su participación

«Hombres y mujeres ejemplares sembraron la Palabra en este continente»

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APARECIDA, miércoles, 23 mayo 2007 (ZENIT.org).- Los cuatro observadores y la observadora de tradición evangélica que participan en la V Conferencia de la Conferencia Episcopal Latinoamericana han ofrecido un saludo de agradecimiento a la asamblea.



El pastor metodista Néstor Míguez, en nombre de Ofelia Ortega, Juan Sepúlveda, Harold Segura y Walter Altmann, tuvo a su cargo el 18 de mayo la lectura de una carta.

La nota comienza agradeciendo la invitación para ser observadores y celebra la continuidad con la decisión de Juan XXIII de invitar observadores de otras iglesias y confesiones cristianas al Concilio Vaticano II.

«Desde el inicio de esta Conferencia nos hemos sentido estimulados y desafiados por el llamado del Papa Benedicto XVI, a fundar el nuevo despertar misionero que requiere nuestra América Latina y el Caribe, en la lectura y conocimiento profundo de la Palabra de Dios», confiesan.

«En esa Palabra encontramos dos textos que nos ayudan a interpretar el sentido de nuestra presencia entre ustedes. Recordamos aquellas palabras de Jesús donde afirma que “quien no está conmigo, está contra mí” (Mateo 12, 30), que nos señalan que sólo en torno a Jesús, el Cristo, encontramos el centro de nuestra unidad».

«A pesar de las diferencias históricas y doctrinales que nos impiden dolorosamente participar juntos en la Mesa de la Comunión, estos textos nos permiten afirmar que nos une a ustedes el llamado de Jesús a proclamar y celebrar la vida abundante que nuestros pueblos tanto necesitan», afirmaron.

«No podemos menos que reconocer el testimonio y la prominencia de la Iglesia Católica Romana en la evangelización de nuestra América --subrayan los observadores evangélicos--. Guiados por el Espíritu de Dios y su Palabra, más allá de las ambigüedades de las circunstancias históricas, hombres y mujeres ejemplares, fieles discípulos y misioneros del Señor, han sembrado la Palabra en este continente, y han constituido comunidades que han sido servidoras de los más necesitados en nombre de Cristo, han dado muestras de la inspiración del Espíritu Santo en sus palabras y acciones, y han celebrado con fe al Dios Trino».

«Esta presencia católica ha generado una fe rica en diversas expresiones religiosas, que han logrado enraizar el mensaje de Cristo en las variadas culturas presentes en nuestro continente, tanto en aquellas autóctonas, como en aquellas originadas en las migraciones posteriores, que han contribuido a dar forma a los rostros hermosamente diversos de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe», añaden los observadores cristianos.

«También nuestras iglesias evangélicas han colaborado –explican los observadores evangélicos--, especialmente a partir de los procesos de emancipación nacional en el continente, en la construcción del testimonio de Cristo en estas tierras, ya sea a través de comunidades inmigrantes, que han portado consigo la fe de sus padres, como a través de variados esfuerzos evangelizadores, tampoco exentos de contradicciones y ambigüedades. Pero muchos fieles creyentes de la fe evangélica han colaborado con la evangelización y la cultura en estas tierras, llegando en algunos casos hasta el derramamiento martirial de la propia sangre, en la defensa de la dignidad y la justicia para nuestros pueblos».

Finalizan anhelando que, para que «esta presencia cristiana diversa no esté marcada por la confrontación y la competencia, sino por la vocación común de ser discípulos y misioneros de nuestro Señor Jesucristo, nos parece necesario utilizar un lenguaje que permita mantener los canales de comunicación ya existentes, y que aun permita abrir nuevos puentes».

«Reconocernos mutuamente como Iglesias y Comunidades Cristianas --concluyen--, es la forma de mantener abiertas las puertas para el diálogo, diálogo imprescindible para desterrar juntos cualquier práctica sectaria o beligerante que atente contra el verdadero espíritu misionero».